Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Ace Combat 8 invita a bajarse del caza y caminar por la cubierta del Endurance

La nueva entrega de Project Aces reparte la acción entre el cielo y la vida a bordo del portaaviones, con misiones que mezclan combates aéreos, gestión de escuadrón y momentos de convivencia entre los personajes.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 19 d
Ace Combat 8 invita a bajarse del caza y caminar por la cubierta del Endurance

Hay algo distinto en la forma en que arranca Ace Combat 8: Wings of Theve. Antes de que el motor del caza empuje la primera carlinga hacia la pista, el juego se toma su tiempo para mostrar la rutina del portaaviones Endurance: el ruido metálico de las cubiertas, la luz artificial cayendo sobre los hangares, las conversaciones que se cruzan en los pasillos. Es una bienvenida que rompe con la inmediatez de las anteriores entregas y que marca el pulso de toda la experiencia.

Una década después de Ace Combat 7, pero sin ataduras

La historia se sitúa unos diez años después de los hechos narrados en Ace Combat 7, aunque puede disfrutarse sin haber tocado esa entrega. Tras la invasión de Sotoa a la Federación de Usea Central y la caída de su capital, Theve, las fuerzas que quedan en pie operan desde el Endurance. El protagonista es un piloto rescatado del mar que termina heredando la identidad de un supuesto as de combate, una figura convertida en símbolo de resistencia. Alrededor de él, los integrantes del Vuelo Joker aportan distintas experiencias y miradas sobre la guerra, y la construcción de ese héroe, atravesada por la propaganda, se vuelve uno de los ejes del relato.

  • Revisión de objetivos y elección de aeronave, armas y piezas antes de cada salida.
  • Puntos obtenidos al completar misiones que sirven para comprar equipamiento y nuevos aviones.
  • Posibilidad de configurar los aviones de los compañeros o delegar la elección al juego.
  • Tareas que van desde la defensa del portaaviones hasta ataques contra aeródromos, escoltas y destrucción de transportes.

En el aire, la propuesta mantiene la organización clásica por misiones de la saga. Antes de cada despegue hay que revisar los objetivos y armar el caza con cuidado, porque las decisiones cambian el rendimiento: la capacidad de carga, el daño del armamento y hasta el comportamiento general de la aeronave. La preparación también alcanza al escuadrón, lo que abre una capa estratégica interesante para quienes quieren planificar hasta el último detalle.

Dos formas de volar: estándar y Experto

Para pilotear hay controles estándar y un esquema Experto. Este último permite manejar los tres ejes de rotación del avión y amplía las posibilidades de maniobra, una opción que los seguidores más veteranos de la serie venían pidiendo desde hace tiempo. Los enfrentamientos incluyen evasión de misiles, uso de armas especiales contra varios blancos y ataques con ametralladora, con una variedad de situaciones que obliga a cambiar el plan sobre la marcha.

Los momentos entre misiones: una pausa que cuenta

Entre combate y combate, el jugador puede recorrer distintos espacios del Endurance: comedores, hangares, zonas de reunión y la cubierta. Las acciones disponibles se limitan a observar el entorno y completar interacciones sencillas, sin mecánicas complejas. Pero esa limitación es justamente lo que les da sentido: son pasajes pensados para mostrar las relaciones entre los personajes y las consecuencias del conflicto fuera del cielo, algo que la saga casi nunca había explorado con tanto espacio.

Después de varias horas con el juego, me queda la sensación de que esos ratos a bordo son los que le dan espesor humano a la propuesta. No reemplazan la adrenalina de los combates, ni lo intentan, pero permiten bajar un cambio, mirar a los compañeros a los ojos y entender por qué pelean. Para una saga que siempre se sostuvo sobre la épica aérea, ese giro hacia lo cotidiano me parece un acierto: recuerda que detrás de cada héroe inventado hay gente que comparte mesa, miedos y silencios. Y esa pausa, en medio de la guerra, termina pesando tanto como la propia cabina.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

Te puede interesar