Ad Astra: cuando el viaje más largo de Brad Pitt empieza en la propia memoria
La película de James Gray lleva a Roy McBride a los confines del sistema solar, pero el verdadero recorrido es el de un hijo que necesita entender a su padre ausente.
Hay una quietud extraña en las primeras escenas de Ad Astra, esa clase de silencio que parece envolver al protagonista como un traje presurizado: por afuera todo se ve ordenado, por adentro late algo que todavía no encuentra palabras. La sala, oscura, acompaña ese tono de confesión íntima que James Gray eligió para contar la historia de Roy McBride, el astronauta que Brad Pitt encarna con una sobriedad que duele, porque se nota que el personaje está acostumbrado a sostenerse solo y a transformar cada emoción en un dato de su informe de pulso y presión.
Roy es un hombre entrenado para no quebrarse. Su pulso, le dicen una y otra vez en los controles médicos, se mantiene sorprendentemente bajo aun frente al peligro. Esa frialdad no es indiferencia: es la herencia de un padre que desapareció hace décadas en una expedición que nunca regresó, y de una madre que quedó esperando en silencio. La historia arranca cuando una nueva misión lo empuja a viajar hacia los confines del sistema solar con la misión de buscarlo y, sobre todo, de determinar si las emisiones detectadas pueden poner en riesgo a la Tierra.
Una expedición que también es viaje hacia adentro
Lo que distingue a Ad Astra de otras películas de ciencia ficción es que la aventura espacial funciona como espejo de un recorrido mucho más humano. La Luna aparece como un puesto de avanzada con aroma a frontera, Marte se vuelve un punto de paso donde la compañía se resiente y el vacío empieza a notarse en cada plano largo, y el trayecto final hacia los bordes del sistema solar se llena de persecuciones, riesgos y momentos de suspenso que, igual que en otras cintas de Gray como The Lost City of Z, conviven con una narración de ritmo pausado y mirada paciente.
En ese recorrido, Roy se ve obligado a revisar la imagen que construyó de su padre, la admiración que heredó y la distancia emocional que ambos cultivaron durante años. La película trabaja la idea de que muchas veces los hijos admiramos a quienes no logramos conocer del todo, y que esa brecha entre la figura idealizada y la persona real se vuelve, con los años, una pregunta que pesa.
La fotografía de Hoyte van Hoytema hace el resto: la inmensidad del espacio, la escala casi insoportable de los paisajes que visita Roy y el contraste con los interiores asépticos de las naves refuerzan ese aislamiento. La ambientación no es sólo un decorado lujoso, es una manera de contar que, cuanto más se aleja el personaje de la Tierra, más cerca parece quedar de sus propias preguntas.
- Elenco principal: Brad Pitt como Roy McBride, Tommy Lee Jones como Clifford McBride, Ruth Negga y Donald Sutherland, entre otros.
- Dirección: James Gray, con un tono más introspectivo que el de sus films anteriores.
- Fotografía: Hoyte van Hoytema, responsable de la escala visual de los escenarios espaciales.
- Año: 2019, con estreno en salas de Argentina en septiembre de ese año.
- Géneros: ciencia ficción, drama y aventura con foco psicológico.
