Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Andrew Garfield se pone la capa (o casi) en una película que imagina el nacimiento de Robin Hood en plena revuelta medieval inglesa

El director Paul Greengrass lleva a la pantalla grande un capítulo real de 1381 y lo cruza con la leyenda del arquero de Sherwood. La película cambia de nombre a último momento y suma a Garfield, Jamie Bell y Stephen Dillane. Estrena el 30 de octubre.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 49 d
Andrew Garfield se pone la capa (o casi) en una película que imagina el nacimiento de Robin Hood en plena revuelta medieval inglesa

Me imagino la sala en penumbras, ese rumor de pochoclos que todavía sobrevive a los algoritmos, y en la pantalla una Inglaterra enchastrada de barro, con olor a paja quemada y caballos sudados, mientras un grupo de campesinos levanta herramientas de labranza contra la Corona. Algo así es lo que propone The Uprising, la nueva película de Paul Greengrass que acaba de sumar el subtítulo The Rise of Robin Hood y que llega a los cines argentinos el 30 de octubre con Andrew Garfield como protagonista absoluto.

El dato no es menor: durante años el proyecto circuló con otros nombres. Primero fue The Hood, con Benedict Cumberbatch sonando como parte del elenco; después pasó a llamarse The Rage, en una etapa donde se mencionaba a Matthew McConaughey. Cuando quedó bautizada como The Uprising, las referencias directas al arquero de Sherwood parecían haberse diluido. Pocas semanas antes del estreno, el subtítulo The Rise of Robin Hood volvió a poner al personaje en el centro de la conversación, como si la propia película no terminara de decidirse entre reconstruir un capítulo histórico o alimentar un mito.

Un punto de partida real: la revuelta campesina de 1381

El material con el que trabaja Greengrass es un episodio documentado: en 1381, miles de campesinos ingleses se levantaron contra la Corona en lo que se conoce como la Revuelta Campesina. El director toma ese conflicto como punto de partida para construir una explicación posible del origen de Robin Hood, un personaje que la historia no registra como una figura única sino como una acumulación de relatos sobre forajidos que circularon por la tradición oral durante la Edad Media. De ahí que Garfield quede vinculado a esa leyenda sin que, por ahora, se confirme que lleve ese nombre en pantalla.

A Garfield lo acompañan Jamie Bell y Stephen Dillane, dos actores con oficio pesado para sostener un drama de época. Greengrass, que se hizo conocido por convertir hechos reales en relatos de alta tensión con Capitán Phillips y la saga Bourne, se anima por primera vez con el cine medieval. La combinación es sugerente: el ojo del director puesto sobre un período que el cine comercial no suele transitar con esta urgencia narrativa, a mitad de camino entre la reconstrucción histórica y la leyenda.

Las mil caras del arquero

  • El Robin Hood mitológico de Errol Flynn en 1938, convertida en referencia ineludible del cine de aventuras y de capa y espada.
  • La versión oscura y desencantada de Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), con Kevin Costner y Morgan Freeman, que intentó refundar al héroe en clave posmoderna.
  • El Robin Hood más ligero y paródico de El rey fugitivo (1993), con Patrick Bergin, pensado para un público familiar.
  • La mirada cruenta y realista de Robin Hood (2010) de Ridley Scott, con Russell Crowe, que también jugó con el contexto de las cruzadas y la política inglesa.
  • La versión animada de Disney Robin Hood (1973), con zorros y gallos parlantes, que dejó al personaje en el imaginario de varias generaciones.
  • La mirada social de Robin Hood: el hombre, el mito (2010), documental que repasó cómo el relato se adaptó a cada época según el contexto político.

Lo que me genera expectativa, y lo digo como espectadora más que como cronista, es justamente eso: cómo se las arregla Greengrass para meter la mano en un mito que ya fue revisitado de todas las formas imaginables. Porque no es lo mismo contar a Robin Hood como Robin Hood que imaginar a un arquero cualquiera, empujado por el hambre y la injusticia, que podría haber sido el primer Robin Hood sin saberlo. Si la película se anima a no nombrarlo, a dejarlo flotando en esa zona ambigua entre la historia y la leyenda, puede terminar siendo la versión más honesta de todas. Y si le pone el nombre a los gritos, corre el riesgo de quedar como un capítulo decorativo más en una lista que ya tiene demasiadas capas verdes colgadas del perchero. El 30 de octubre, la sala se llena de pochoclos y saldremos de la duda.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

Te puede interesar