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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Berenjenas en rollitos: una receta que va directo al horno con lo que hay en la heladera

Láminas finas, un relleno de vegetales y legumbres y un gratinado rápido: una opción liviana, sin harinas y lista en menos de media hora, con variantes para todos los gustos.

Por Milagros CorreaAmbiente y ríos · · hace 1 h
Berenjenas en rollitos: una receta que va directo al horno con lo que hay en la heladera

Cortar la berenjena en láminas finas, pasarlas brevemente por sartén con aceite de oliva hasta que queden tiernas y algo doradas, y utilizarlas como envoltura de un relleno de vegetales y legumbres: ése es el punto de partida de unos rollitos que se arman sin técnica avanzada y que entran al horno a 180 grados durante veinte a veinticinco minutos, justo el tiempo que necesita la superficie para gratinar y el relleno para tomar temperatura.

El procedimiento se apoya en una idea simple: la berenjena, por su textura y su sabor neutro, funciona como reemplazo natural de la masa, lo que convierte al plato en una alternativa cómoda para quienes buscan reducir el consumo de harinas sin resignar la sensación de comer algo consistente. Además, aporta fibra y antioxidantes con pocas calorías, y cuando se combina con legumbres en el interior suma proteína vegetal sin necesidad de agregar carne.

El relleno, paso a paso

La preparación más habitual empieza con un salteado de cebolla hasta transparentarla, al que se suma espinaca o acelga durante un par de minutos. Esa mezcla se procesa junto con alubias ya cocidas, comino molido, sal y pimienta, con una clave que conviene no pasar por alto: el relleno no debe quedar convertido en pasta, sino mantener algo de textura para que el rollito no se vuelva pastoso al morderlo.

Sobre cada lámana se coloca una cucharada de la preparación, se enrolla y se acomodan los rollitos en una fuente apta para horno. Encima, salsa de tomate —casera o de frasco—, queso rallado y un poco de pan rallado. Al sacar la fuente, un hilo de aceite de oliva crudo y orégano, seco o fresco picado, terminan de armar el plato.

Variantes y ocasión

El relleno admite reemplazos sin complicar el procedimiento: queso en cantidad, ricota, o una mezcla de tomate fresco con hierbas cambian el perfil del plato. Funciona como entrada antes de una pasta, o como plato principal en un almuerzo liviano, y se vuelve más contundente cuando se le suma más queso o alguna preparación más untuosa.

Para los cocineros de lunes a viernes, la receta tiene una ventaja práctica: la mayor parte del trabajo se hace con lo que suele haber en la heladera —berenjenas, cebolla, alguna verde, una lata de legumbres— y el horno se encarga del resto.

MC
Milagros CorreaAmbiente y ríos

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