Boca se llevó el bronce de Pekín con un recital ante el campeón africano y volvió a subir a un argentino al podio
El Xeneize goleó 93-62 al RSSB Tigers de Ruanda en su primera Copa Intercontinental y cortó una sequía de cuatro años sin equipos nacionales en el podio del torneo FIBA. Monacchi fue el goleador y Barreiro se llevó el MVP del partido.
Lo vi en el primer viaje largo de un club argentino al otro lado del mundo y, aun sin poder seguirlo desde una tribuna, me lo imagino perfecto: la corrida de Monacchi hacia el banco con el dedo índice en alto, celebrando antes de tiempo. Boca cerró su debut en la Copa Intercontinental FIBA con la medalla de bronce al cuello, después de aplastar 93-62 al RSSB Tigers de Ruanda en el partido por el tercer puesto disputado en Pekín.
El Xeneize, dirigido por Nicolás Casalánguida, había llegado a China como campeón de la Basketball Champions League Americas 2025/26 y rápidamente confirmó que el convite no le quedaba grande. Cayó en semifinales 77-70 ante Rytas Vilnius, en un cruce que sostuvo hasta el último cuarto, y se repuso de ese golpe con la autoridad de un equipo que sabe a qué juega. Del otro lado estaba el campeón de la Basketball Africa League, al que liquidó antes del entretiempo.
El partido, cuarto a cuarto
- Primer cuarto: 26-18 a favor de Boca, con el goleo ya repartido y la defensa marcando el pulso.
- Descanso: 52-29, ventaja que le permitió a Casalánguida empezar a rotar el plantel.
- Máxima diferencia: 35 puntos en algún tramo del segundo tiempo, con el resultado definitivamente sentenciado.
- Cierre: 93-62, con los juveniles Valentino Finetti y Nicholas Petri sumando minutos en la última etapa.
El goleo fue colectivo y eso es lo que más le sirve a un entrenador. Tomás Monacchi terminó con 15 puntos y seis rebotes; Leonardo Lema y Francisco Cáffaro aportaron 12 cada uno; y Agustín Barreiro firmó una planilla de 11 tantos, ocho rebotes y siete asistencias. Sus 24 de valoración fueron la cifra más alta del encuentro y explican por qué el interno se fue con el reconocimiento al mejor del partido. Como equipo, Boca repartió 30 asistencias contra apenas 12 del rival, una diferencia que habla del tipo de básquet que propone el técnico.
El podio, además, le devolvió al básquet argentino un lugar en la conversación del torneo que no ocupaba desde 2021, cuando Quimsa fue subcampeón. Que haya sido Boca, en su primera participación, el encargado de cortar esa espera tiene su simbolismo: otro club argentino, otra camada, otra manera de competir en el circuito internacional.
La copa, finalmente, se la quedó NBA G League United, que venció 89-86 a Rytas Vilnius y se sacó la espina de dos finales perdidas. Eric Dixon se llevó el premio al jugador más valioso del campeonato. Para el Xeneize, el viaje termina con un bronce que pesa más de lo que dice el metal: debut, podio y la confirmación de que la ventana FIBA ya tiene otra puerta abierta para los equipos de la Liga Nacional.
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