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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Caminar, mover el cuerpo y hacerse los chequeos: la fórmula de López Rosetti para cuidar lo que más vale

El médico clínico y cardiólogo propuso una rutina gradual, con caminatas, ejercicios de fuerza, controles de presión, colesterol y diabetes, buena alimentación, descanso y vida social, para preservar la autonomía con el paso de los años.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 23 d
Caminar, mover el cuerpo y hacerse los chequeos: la fórmula de López Rosetti para cuidar lo que más vale

Son las siete de la tarde y en la plaza de siempre empieza a verse esa costumbre que muchas veces pasa inadvertida: vecinos y vecinas que, después de la jornada, salen a caminar en grupo o en pareja, charlan, se cruzan con el que pasa en bici y aprovechan esa media hora para mover el cuerpo sin demasiadas vueltas. Esa escena, tan cotidiana en los barrios argentinos, es justamente el punto de partida que eligió el médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti a la hora de pensar cómo cuidar, al mismo tiempo, el cerebro y el corazón a lo largo de los años. La idea central, según explicó, es muy concreta: integrar caminatas y ejercicios de fuerza con controles de salud periódicos, buena alimentación, descanso adecuado y vida social activa, con el objetivo de preservar la autonomía personal con el paso del tiempo.

Para ordenar la propuesta, el especialista sugirió sumar 150 minutos de caminata rápida por semana, una meta que se puede repartir, por ejemplo, en media hora durante cinco días. Como referencia para dosificar el ritmo, indicó que la caminata tiene que permitir conversar sin quedarse sin aire. También desaconsejó concentrar todo el esfuerzo semanal en una sola jornada, porque lo que importa es la constancia y no el pico de actividad de un domingo. Una caminata con amigos, una actividad en el club barrial o un grupo de baile pueden ser, en ese sentido, puertas de entrada amigables para empezar a moverse, siempre eligiendo propuestas que resulten agradables y acordes con las posibilidades de cada persona.

Fuerza en casa, dos o tres veces por semana

El trabajo muscular complementa a las caminatas. López Rosetti sugirió realizar ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana y mencionó opciones que pueden hacerse en casa, sin necesidad de ir a un gimnasio: levantarse de una silla y volver a sentarse, hacer flexiones contra una pared, o utilizar bandas elásticas y cargas livianas. En las personas mayores, vinculó este tipo de entrenamiento con el mantenimiento del tono muscular, el equilibrio y, en definitiva, con la posibilidad de seguir manejándose de manera independiente. La progresión, insistió, debe ser gradual, porque de lo que se trata es de construir una rutina que pueda sostenerse en el tiempo y no de exigirse de golpe.

  • 150 minutos de caminata rápida por semana, repartidos por ejemplo en 30 minutos durante cinco días.
  • Ritmo que permita conversar sin quedarse sin aire; evitar concentrar todo en un solo día.
  • Ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana: sentarse y pararse de una silla, flexiones contra la pared, bandas elásticas o cargas livianas.
  • Progresión gradual y consulta médica ante mareos, dolor de pecho, palpitaciones o falta de aire inusual.

Chequeos, arterias sanas y señales de alerta

Estas prácticas forman parte de un cuidado más amplio. El médico destacó la necesidad de controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, atender los casos de obesidad y evitar el cigarrillo. La explicación es directa: tanto el cerebro como el corazón dependen del oxígeno y los nutrientes que llegan a través de la sangre, de modo que proteger las arterias resulta central para cuidar a los dos órganos al mismo tiempo. Y hay señales que no conviene desatender: si durante la actividad aparecen mareos, dolor de pecho, palpitaciones o una falta de aire inhabitual, corresponde detenerse y consultar al médico; lo mismo cuando la dificultad para respirar se instala en las tareas cotidianas.

Dormir, comer bien y no aislarse

El descanso, la alimentación y la vida social completan el esquema. López Rosetti recomendó dormir bien y seguir una alimentación de tipo mediterráneo, con verduras, frutas y legumbres como base cotidiana. A eso le sumó la recomendación de reducir el consumo excesivo de alcohol y consultar ante cuadros depresivos, porque el ánimo también pesa a la hora de sostener hábitos saludables. Dentro de ese mapa, mencionó un punto que suele quedar afuera de las consultas: la pérdida auditiva, un tema que impacta de lleno en la comunicación y en el contacto con otras personas, y que, cuando no se trata, va recortando de a poco la vida social, justo cuando más falta hace. Por eso, la propuesta vuelve siempre al mismo lugar: caminar, mover el cuerpo, hacerse los chequeos, dormir, comer bien y, sobre todo, no quedarse solo. Es, en definitiva, la misma escena de la plaza del barrio de siempre, esa en la que uno se cruza con Marta del tercero o con Don Carlos de la esquina, se cuentan cómo les fue en el día y, sin proponérselo, terminan haciendo un poco de ejercicio, un poco de vida social y, sobre todo, un poco de salud.

SG

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