Carrie vuelve a la pantalla con ocho capítulos y el bullying como eje central
La nueva miniserie de Mike Flanagan para Prime Video, con Summer H. Howell como protagonista, propone una adaptación extendida del clásico de Stephen King que pone la lupa en las redes sociales, los vínculos familiares y el papel de los adultos en la escuela.
Me imagino la sala apagándose despacio, ese murmullo previo que siempre precede a un primer plano, y la imagen de una chica de pie frente al instituto Thomas Ewen, con el teléfono vibrando en el bolsillo del guardapolvo. Esa es, más o menos, la postal que nos propone la nueva adaptación de Carrie que llega a Prime Video el 7 de octubre, en formato de miniserie de ocho episodios y con la firma de Mike Flanagan, un director que ya conoce de memoria el universo de Stephen King y que vuelve a pisar ese terreno con una propuesta que estira el relato hasta donde el cine nunca lo había llevado.
La protagonista es Summer H. Howell, una actriz joven que carga con el peso de un personaje que antes encabezaron Sissy Spacek, en la película de 1976, y Chloë Grace Moretz, en el remake de 2013. Pero esta vez el cuerpo central no es una película de dos horas, sino una serie con tiempo para respirar, retroceder y mostrar las costuras de un pueblo donde la crueldad entre adolescentes se cruza con las decisiones que se toman en las casas y en los despachos de la escuela. Flanagan ya pasó por King en El juego de Gerald, Doctor Sleep y La vida de Chuck, y en televisión dejó su sello en La maldición de Hill House y Misa de medianoche, dos títulos donde supo trabajar el terror desde lo emocional más que desde el salto fácil.
Los adultos también son parte del bullying
Amber Midthunder, a quien muchos recordarán por su paso por Prey, interpreta a una docente del Thomas Ewen, mientras que Matthew Lillard, cara habitual del cine de los noventa, se pone en la piel del director de la escuela. Alrededor de Carrie se acomodan Alison Thornton y Josie Totah, dos actrices que ya se habían cruzado en otros proyectos y que aquí dan vida a estudiantes que participan del hostigamiento hacia la protagonista. La serie, según adelantaron los propios actores, se ocupa de repartir el foco entre alumnos, familias y personal educativo, con la idea de que la violencia no empieza ni termina en el aula.
“Para Lillard, los docentes y directivos intentan orientar a los jóvenes mientras cada grupo actúa con sus propios intereses. El actor sostuvo, además, que la extensión de la miniserie ofrece espacio para explorar a los personajes y recuperar secuencias reconocibles con un enfoque conectado con las experiencias actuales.”Material de producción de la serie
Las redes sociales, el nuevo pasillo del colegio
Uno de los puntos que más se destaca en la promoción de esta versión es el lugar que ocupan las redes sociales en la dinámica de acoso. La historia original de King, publicada en 1974, transcurría en un mundo donde el bullying se movía apenas por el patio, los baños y los pasillos; ahora, como señaló la propia Alison Thornton, la exposición de las víctimas puede seguir en la casa a través del teléfono y la comunidad entera. Midthunder coincidió: el entorno digital, dijo, condiciona los vínculos y las decisiones de los chicos, y la serie trabaja ese tema con la misma naturalidad con la que trata la telequinesis o el baile de graduación.
Las actrices más jóvenes aprovecharon el rodaje para repensar a sus personajes. Josie Totah contó que pudo explorar matices que en versiones anteriores habían quedado en segundo plano, mientras que Thornton se concentró en entender qué hay detrás de la crueldad de Chris, una de las antagonistas más recordadas del libro. Esa tarea de archivo emocional, típica del Flanagan más observador, se nota en la elección de un elenco que se tomó el tiempo de habitar a sus personajes antes de mirarlos de frente.
En lo personal, y acá me permito la licencia de opinar, lo que más me interesa de esta Carrie no es la escena del balde de sangre, que probablemente aparezca, sino la posibilidad de sentarse durante ocho capítulos a mirar cómo un pueblo entero mira para otro lado. La historia de Stephen King siempre fue, en el fondo, una novela sobre la responsabilidad de los adultos; verla convertida en una serie pensada para una audiencia que creció pegada a una pantalla, y escrita por un autor que sabe tomarse su tiempo, me parece una de las noticias más de la temporada de streaming. Si Flanagan logra mantener el pulso durante ocho episodios sin perder la tensión, vamos a estar ante una de esas raras adaptaciones que no solo homenajean al original, sino que lo actualizan sin pedirle permiso.
Te puede interesar
