Colapinto aguantó con un Alpine roto y larga noveno en Bakú: hay fe y hay bronca
El argentino metió el Alpine en Q3 pese a los frenos que se prendían fuego y la batería que se quedó dormida. Heredó un puesto por la sanción a Sainz y este domingo va por todo.
Lo vi a Colapinto bajarse del Alpine con esa cara de 'no sé cómo metí esto en Q3'. Y tiene razón en no entenderlo. Porque el auto que piloteó este sábado en Bakú era una bomba de tiempo con ruedas: frenos que no frenaban, batería que se quedaba sin potencia y un piloto que, igual, sacó el décimo registro y va a largar noveno este domingo gracias a la sanción de seis puestos que le cayó a Sainz.
Acá hay que decirlo sin vueltas: lo de Franco fue enorme. Con un coche roto, clasificar entre los diez primeros en un circuito tan trampa como el callejero de Bakú es de esas cosas que te hacen acordar a los viejos tiempos de los tapones y el café en la tribuna, cuando el piloto que vos bancabas sacaba la cara por el equipo aunque no le dieran una herramienta para pelear.
Un sábado a puro pulso
El problema central fue el frenaje. Franco lo explicó sin vueltas: 'No podía frenar con fuerza porque se me bloqueaba y me subía la temperatura de los neumáticos. Después la goma quedaba muerta para el resto de la curva'. Traducido: pisabas el freno y el pedal se hacía el trapo. Y encima, batería que se cae en pleno stint.
Para colmo, esos males ya habían aparecido el jueves en los entrenamientos. El equipo no los pudo torcer antes de la qualy. Y sin embargo, el pibe sacó la vuelta. La clave, según contó él mismo, fue tirar más arriesgado en el sector del castillo para recuperar cuatro o cinco décimas que le sacaba la falta de succión en las rectas.
- Partida: noveno lugar por la sanción a Sainz, después de cerrar la qualy décimo.
- Problema número uno: frenos que al bloquear recalentaban los neumáticos.
- Problema número dos: pérdida de potencia de la batería en plena vuelta.
- Problema número tres: falta de succión en las rectas, que le costaba entre cuatro y cinco décimas.
- A favor: haber asistido a Gasly y igual meterse en Q3 con el Alpine.
Ahora viene lo lindo. Porque largar noveno en Bakú no es ninguna promesa de puntos, pero tampoco es un capricho. Es una oportunidad real. La estrategia diferenciada que mencionó Franco, combinada con un circuito donde siempre pasa algo en la primera curva, le puede dar al menos un par de posiciones. ¿Y si hay Safety Car temprano? Bueno, ahí entramos todos a rezar.
La carrera en el circuito de Bakú está prevista para las 8:00 de la mañana hora argentina, con 51 vueltas por delante. Antes de que se apague el semáforo, Franco va a sentarse con Stuart Barlow, su ingeniero, a revisar los datos de la qualy y ver si se puede domar un poco a este A526 que venía pidiendo socorro desde el jueves.
Mientras tanto, una pregunta me queda dando vueltas: ¿qué va a pasar cuando el Alpine se equipe? Porque si el pibe pudo meter un Q3 entero con un auto al que se le caía la batería, imaginá lo que puede hacer cuando lo arreglen. Por ahora, mañana temprano, hay que prender la tele y confiar. Yo, por lo menos, ya estoy cebando el mate.
