Colapinto y la remontada imposible en Alpine: del 15 al 21, con el motor quemado y la fe intacta
El argentino terminó la clasificación en una posición razonable, pero las sanciones lo mandaron al fondo de la grilla. El piloto confía en el ritmo de la práctica para escalar posiciones.
Franco Colapinto se sacó el casco y se lo apoyó en el hombro, como hace siempre que la cosa no sale. Clasificación 15, grilla 21. Así, sin anestesia. El de Alpine laburó toda la tarde con Stuart Barlow, su ingeniero, y se fue con la sonrisa forzada de quien sabe que la carrera arranca cuesta arriba y con el asfalto todavía frío.
Por qué arranca tan atrás
El piloto de Pilar carga con dos sanciones que se le suman como mochila: una deportiva por lo que pasó en Bakú y otra técnica por meterle el quinto motor al A525. La penalización total es de 15 posiciones en la grilla, pero como su lugar natural era el 15, el número lo termina depositando en el puesto 21. Matemática cruel del reglamento.
Colapinto lo explicó en la rueda de prensa con la calma del que ya pasó por esto: el equipo tocó el auto sobre el cierre para subsanar inconvenientes y la máquina se puso peor justo cuando había que clasificar. Una lástima, porque en la última práctica, con poco combustible, había encontrado un ritmo que después no pudo repetir.
"Creo que hicimos mucho trabajo de cara a la carrera, así que intentaremos ir para adelante y avanzar. Es el objetivo que tenemos", tiró el argentino, sin prometer magia pero dejando la puerta abierta al milagro deportivo.
Las claves para la remontada
- Ritmo de carrera: Colapinto se basa en lo que vio en la última práctica, cuando el auto respondió con baja carga de combustible.
- Estrategia con Barlow: trabajó junto a su ingeniero en un plan para las 56 vueltas que aproveche las sanciones ajenas.
- Frenadas y rectas largas: el circuito tiene sectores donde se puede intentar el sobrepaso.
- Gestión de neumáticos: la degradación elevada puede pasar factura a los que largan adelante.
“Creo que se puede remontar.”Franco Colapinto
Me acuerdo de ir a ver carreras en la tribuna de los boxes, cuando uno era pibe y soñaba con que algún argentino peleara arriba. Hoy la realidad es otra: hay que correr con el motor quemado y la fe como única caja de cambios. Pero Colapinto ya demostró que le gusta lo difícil. Próxima parada: la carrera, donde los puntos se reparten el domingo y los milagros, a veces, también.
