Davidovich baila a Zverev en Shanghái y se mete en otra final con sabor a hazaña
El malagueño, 26 del mundo, dejó en el camino al segundo preclasificado y reciente campeón de Roland Garros y el US Open. Venció por 5-7, 6-4 y 6-3 en poco más de dos horas y se aseguró un lugar en el Top 15 del ranking. Ahora va por su primera corona de Masters 1000.
El gesto lo dijo todo. Alejandro Davidovich Fokina se llevó la mano al pecho, miró al cielo de Shanghái y soltó un grito contenido, de esos que nacen en la panza. Del otro lado de la red, Alexander Zverev se quedó con la mirada perdida, masticando un revés que no le salió. El malagueño acababa de dar el golpe de la jornada en el Masters 1000 chino: 5-7, 6-4 y 6-3 contra el número dos del mundo, reciente campeón de Roland Garros y del US Open. Dos horas y dos minutos de pelea. Y al final, la sonrisa del que sabe que acaba de escribir una página importante de su carrera.
El arranque, claro, fue del alemán. Zverev es Zverev: saca, pega desde el fondo y te obliga a correr como si estuvieras persiguiendo el colectivo y perdiéndolo por la ventana. Se llevó el primer set por 7-5 con esa solidez de siempre, la del jugador que parece no tener fisuras. Pero Davidovich no se cayó. Ni se quejó. Ni miró al banco. Se ajustó el short, se peinó el flequillo con la muñequera y siguió. Punto a punto, peloteo a peloteo, empezó a romperle el ritmo al gigante.
El quiebre que cambió la historia
El segundo set se cocinó a fuego lento. Davidovich estiró los intercambios, le metió más peso a la devolución y empezó a hacer correr a Zverev, que ya no encontraba el ángulo corto. El alemán transpiraba, se pasaba la toalla cada dos games, miraba a su entrenador. En el décimo game, llegó el golpe: un revés cruzado, pegado a la línea, que Zverev ni olió. Break. 6-4. Partido nuevo. Y la tribuna, mayoritariamente europea, empezó a mezclarse con algunos aplausos chinos aislados, como si el Masters se hubiera vuelto multilingüe en un instante.
- El primer set fue para Zverev por 7-5, con un quiebre clave en el tramo decisivo.
- En el segundo parcial, Davidovich ajustó la devolución y quebró en el décimo game para igualar el marcador.
- En el set decisivo, el español arrancó 3-0 arriba con un break inmediato y cerró 6-3 sin dar margen.
- El triunfo fue apenas la segunda victoria de Davidovich sobre Zverev en el historial entre ambos.
- El malagueño se aseguró el ingreso al Top 15 del ranking ATP.
El tercer set fue casi una declaración de intenciones. Davidovich salió a romper y rompió. Se puso 3-0 en un abrir y cerrar de ojos. Zverev intentó reaccionar, tiró algún derechazo profundo, pero el español estaba ahí para devolverla una y otra vez. Táctico. Sólido. Con esa paciencia que suele tener más un veterano que un pibe de 27 años. Cuando cerró el 6-3 con un saque ganador, la sonrisa volvió. Y yo, que ya peino canas y vi a Guillermo Coria ganar aquella final eterna en París, no puedo evitar emocionarme con estas historias. Porque el tenis sigue regalando capítulos como este: el de un jugador que llega sin hacer ruido, le planta cara al grande y lo termina haciendo transpirar.
Qué le queda a Davidovich
Ahora, el malagueño espera por el ganador de la otra semifinal entre el ruso Daniil Medvedev y el español Rafa Jódar, la sorpresa del torneo. Será su segunda final de Masters 1000, un escenario que ya conoce y donde esta vez quiere sacarse la espina. ¿Puede sostener este nivel y llevarse el título? Por lo visto hoy, yo no le pondría la mano en el fuego en contra. El próximo partido de Davidovich será la final del Masters 1000 de Shanghái, que se disputará en las próximas horas. Habrá que estar atentos.
