Después de cinco décadas de recortes y prohibiciones, "Los demonios" de Ken Russell vuelve por fin completa a la pantalla grande
La versión de 114 minutos que el director inglés siempre consideró su corte definitivo se proyecta desde el 16 de octubre en salas españolas, restaurada en 4K. Es la primera vez que se puede ver íntegra la película maldita que el Vaticano condenó y que durante décadas llegó a los cines con escenas arrancadas por la tijera de los censores.
Imaginate la sala a oscuras, el murmullo apenas contenido de la butaca de al lado y, de pronto, en la pantalla, las llamas que empiezan a lamer la pira donde un hombre con hábito clerical espera atado. Es la imagen que abre "Los demonios", la película maldita de Ken Russell, y es exactamente la imagen que durante más de medio siglo nos robaron los censores. Ahora, por fin, puede verse completa en los cines: desde el 16 de octubre, la distribuidora española la proyecta en su versión de 114 minutos, la única que el director inglés llegó a considerar su corte definitivo, restaurada en 4K y con los 89 segundos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había extirpado del filme restituidos en su lugar original.
Un caso real del siglo XVII, una novela de Huxley y un director obsesionado
Russell, que ya había firmado títulos tan revulsivos como "Tommy" y "Women in Love", se obsesionó con un episodio real ocurrido en 1634 en el convento de las ursulinas de Loudun, en Francia: varias monjas denunciaron estar poseídas por espíritus demoníacos y acusaron al sacerdote Urbain Grandier de haberlas embrujado. Grandier fue condenado por brujería y murió quemado en la hoguera. Décadas después, Aldous Huxley, el autor de "Un mundo feliz", rescató el caso en su novela "Los demonios de Loudun", que terminó siendo la base del guion.
Una búsqueda de años para recuperar los 89 segundos perdidos
La versión íntegra que ahora llega a las salas españolas es fruto de una investigación que llevó años. El crítico cinematográfico Mark Kermode, que conoció personalmente a Russell y se había propuesto devolverle al director su montaje original, rastreó el metraje faltante con ayuda de la filial británica de Warner Bros. y de archivistas independientes. Lo terminó encontrando en un rollo catalogado con el anodino nombre de "C Cut 89": los 89 segundos que la tijera regulatoria había cortado oficialmente del filme. Con ese material, en los años previos a su muerte en 2011, Russell pudo armar por fin la versión de 114 minutos que siempre quiso, que se proyectó una sola vez, en el BFI Southbank de Londres, y que ahora puede verse en Argentina y, desde el 16 de este mes, también en España.
- La copia británica que circuló durante décadas llegaba a 111 minutos.
- La copia estadounidense, aún más recortada, se quedaba en 108 minutos.
- En los años setenta, 17 municipios de Gran Bretaña prohibieron directamente la película.
- Allí donde se exhibió lo hizo con calificación X, es decir, no recomendada para menores de 18 años.
- Finlandia la mantuvo prohibida hasta noviembre de 2001.
- El Vaticano la condenó y pidió que se cancelaran sus proyecciones en el Festival de Cine de Venecia.
“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode, crítico cinematográfico
El propio Russell, que falleció en 2011 sin llegar a ver su versión definitiva reestrenada en salas comerciales de manera masiva, describió a "Los demonios" como su única película política. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo el director, en una declaración que sigue resultando incómoda, casi profética, a la vista de cuánto le costó a la propia película poder verse completa.
Confieso que salí del cine con una mezcla rara de entusiasmo y de melancolía. Por un lado, el placer de reencontrarme con una de las películas más vituperadas y veneradas del cine de los setenta, ahora por fin tal como su director quiso que se viera, en una copia restaurada en 4K que devuelve el color y la textura a cada uno de sus cuadros. Por el otro, la perplejidad de comprobar hasta qué punto las tijeras de los censores, y no solo las británicas, pudieron durante más de cincuenta años dictarle a un creador cómo debíamos leer su obra. Que hoy "Los demonios" vuelva a la sala, completa y restituida, se siente menos como un estreno y más como una reparación histórica. Y créanme: si hay una película por la que vale la pena volver al cine, es por esta.
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