Die Toten Hosen bajó el telón en Buenos Aires con una noche de punk, amigos y memoria
La banda alemana cerró en el Movistar Arena una historia de más de tres décadas con el público argentino, repasó clásicos de su carrera y subió al escenario a figuras de Attaque 77, Los Violadores y 2'.
El Movistar Arena de Villa Crespo todavía guardaba el eco de la última nota cuando las luces se apagaron y la pantalla gigante mostró la imagen de un león caminando entre la multitud, esa especie de guiño cinematográfico que Die Toten Hosen suele usar para abrir sus shows y que a mí, la verdad, siempre me eriza la piel porque anticipa algo grande. El sábado por la noche, el quinteto de Düsseldorf completó su última gira por la Argentina con un recital que duró casi dos horas, en el que repasó buena parte del vínculo que construyó con el público local desde aquella primera visita de 1992, cuando todavía se presentaban en la discoteca Halley.
Aquella primera tocada, según reconstruye la memoria del rock porteño, los encontró compartiendo escenario con Pilsen, la banda que Enrique Pil Chalar armó después de la separación de Los Violadores. Desde entonces, el grupo acumuló más de quince visitas al país, entre las que se cuentan un show compartido con Iggy Pop y los Ramones en 1996 y una actuación en pleno San Telmo en 2015. Son visitas que fueron tejiendo un cariño poco habitual para una banda alemana en estas latitudes, un lazo que ellos siempre reconocieron y que el público devolvió con devoción.
Un setlist que funcionó como repaso de tres décadas
El repertorio incluyó 33 canciones con dos bises, una lista larga para un grupo que suele defender la idea de que un buen show se mide más por la intensidad que por la cantidad. Sonaron Donde las águilas se atreven, 1,2 ultraviolento, Represión y Ya no sos igual, temas que en la voz de Campino suenan como si hubieran sido escritos acá, aunque sean traducción de originales en alemán. También hubo lugar para Bonnie & Clyde y Hier Kommt Alex, dos himnos que el público canta de memoria, y para Reisefieber, del primer álbum de la banda, lo que dejó claro que la noche era también un viaje hacia el principio.
Entre las perlitas de la noche se coló una versión de Should I Stay or Should I Go, el clásico de The Clash que los Toten Hohen suelen versionar, y el cierre llegó con You'll Never Walk Alone, esa canción que el grupo convirtió en una especie de ritual desde que la adoptó a fines de los años ochenta y que en la Argentina funciona como un abrazo colectivo. La imagen de miles de personas cantando esa melodía en español neutro, porque la traducción ya forma parte del cancionero local, fue una de esas postales que dan sentido a la palabra pertenencia.
Los invitados argentinos, el otro corazón de la velada
- Ciro Pertussi y Luciano Scaglione, de Attaque 77, subieron a escena y se acoplaron a varios de los temas con una naturalidad que confirmó el largo diálogo entre ambas bandas.
- Sergio Gramática, de Los Violadores, fue otra de las presencias destacadas, en lo que se leyó como un puente directo hacia el primer show del grupo en el país.
- Mosca Velázquez, líder de 2', compartió uno de los momentos más intensos de la noche junto a Dave Campino, que recorrió el escenario mientras sonaba el tema elegido.
Antes del cierre porteño, la gira había pasado por Tandil y Rosario, tres ciudades, tres funciones con entradas agotadas, una marca que en la Argentina no es fácil de conseguir para una banda que canta en otro idioma. Los Toten Hosen supieron armar un público fiel que los recibió como si fueran locales, y eso los puso en una línea que, por motivos muy distintos, también ocupan los Rolling Stones, Guns N' Roses y los Ramones, grupos con los que compartieron cartel y, sobre todo, una idea de lo que significa volver una y otra vez al mismo lugar.
La banda no anunció fechas futuras en el país, y esa ausencia de promesas es la que le dio a la noche un peso particular. A mí, que vengo siguiendo al grupo desde aquellos primeros discos que llegaban en CD trucho, me queda la sensación de que se cerró un capítulo importante del rock alemán en Buenos Aires, pero también la certeza de que lo que sonó el sábado en Villa Crespo va a seguir vivo en la memoria de los que estuvimos ahí. Lo que viene, para ellos y para nosotros, es otra historia.
“¿Qué show extranjero recordás como el más significativo que viste en vivo?”Antonella Ferrer, Cultura y espectáculos
