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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Doce capítulos y una herida propia: la serie que Michaela Coel construyó desde lo que le hicieron

La creadora, guionista, codirectora y protagonista de "Podría destruirte" convirtió una agresión sexual en una ficción de doce episodios que privilegia la reconstrucción íntima por encima del impacto. Repaso de una obra singular, rodada en el Reino Unido y estrenada en 2020, que sigue dialogando con el público cinco años después.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 17 d
Doce capítulos y una herida propia: la serie que Michaela Coel construyó desde lo que le hicieron

Imaginen la pantalla apagada un instante, esa fracción de segundo previa a que arranque el primer capítulo, y del otro lado a Michaela Coel sosteniendo un guion que es autobiográfico sin dejar de ser ficción. Esa es la postal que dejó "Podría destruirte", la miniserie británica de doce episodios que la creadora inglesa ideó, escribió, codirigió y protagonizó cuando todavía no era, para el gran público, la mujer de "Black Panther: Wakanda Forever" ni la showrunner de "Estoy obsesionada contigo". Su rostro se repite en cada plano y su voz ordena cada escena: la misma persona que escribe el diálogo dice el texto frente a cámara, y eso se nota.

Arabella, la protagonista, es una escritora que festeja el éxito de su primera novela y se sienta a escribir la segunda. Una noche sale con amigos, la velada se extiende y a la mañana siguiente descubre que hay huecos, zonas borrosas, algo que no encaja. La serie toma ese desarreglo como motor narrativo: no se trata de mostrar la agresión en directo sino de acompañar a Arabella mientras arma el rompecabezas, lo que recuerda en qué orden y lo que decide hacer con lo que va apareciendo. En esa operación, Coel convierte el thriller psicológico en una herramienta para hablar de consentimiento, de memoria y de cómo se procesa un hecho así cuando el cuerpo y la cabeza tiran para lados distintos.

Un proyecto que casi no existe

Para llegar a la pantalla, la serie atravesó un pulso con Netflix que se volvió referencia cada vez que se discute quién controla las historias que vemos. La plataforma quiso quedarse con todos los derechos de la obra, incluidos los de distribución, derivados y esa zona difusa que en la jerga del sector llaman "propiedad total". Coel dijo que no. Su argumento fue concreto y, a la vez, muy íntimo: la historia partía de una agresión que ella misma había vivido, y entregarle a un tercero la llave de esa narrativa le resultaba inaceptable. Las conversaciones no prosperaron y el proyecto recaló en la BBC y en HBO, donde encontró un esquema de derechos que respetaba lo que su creadora consideraba no negociable.

  • Arabella, protagonista, intenta reconstruir una noche en la que fue víctima de una violación.
  • La serie se emitió en doce capítulos durante junio de 2020.
  • Coel creó, escribió, codirigió y protagonizó la obra.
  • El proyecto se financió tras el fallido acuerdo con Netflix por la cesión total de derechos.
  • La crítica la destacó de manera amplia, mientras que el rating tradicional fue más modesto.
  • Con el correr de los años ganó público por streaming y se volvió objeto de relectura.
  • Quedó nominada al Emmy a mejor miniserie, premio que finalmente ganó "Gambito de dama".

En la pantalla chica del momento, la serie convivió con títulos de enorme llegada y, en términos de rating, le costó competir de igual a igual. El Emmy a mejor miniserie de 2020 quedó en manos de "Gambito de dama", la producción de Netflix basada en la novela de Walter Tevis y protagonizada por Anya Taylor-Joy, que ese año fue un fenómeno cultural con su ajedrecista de peinado rojo y vestidor sixties. "Podría destruirte" se quedó con la nomination, no con la estatuilla. Y, sin embargo, la obra de Coel construyó otra clase de recorrido: el de las series que se vuelven referencia entre guionistas, estudiantes de cine y espectadores que la descubren tarde, la recomiendan y vuelven a recomendarla.

Lo que me interesa subrayar, porque a mí como espectadora me cambió la forma de mirar ciertas ficciones, es el modo en que la serie se toma su tiempo. No apura la denuncia ni moraliza: deja que Arabella dude, se contradiga, se enoje con sus amigas, se enoje con ella misma. Hay escenas que parecen no avanzar y, sin embargo, están cargando la batería del golpe emocional que viene después. Cuando uno termina los doce capítulos, la sensación no es la del thriller clásico resuelto, sino la de haber acompañado a alguien por un tramo que no se cierra nunca del todo. Y en esa incomodidad reside, para mí, su mayor hallazgo: se permite tratar el trauma sin convertirlo en espectáculo, algo que en 2020, cuando la serie se emitió por primera vez, todavía era una excepción y que hoy, cinco años después, sigue siendo una asignatura pendiente para buena parte de la industria.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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