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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dragon Ball Super vuelve a la carga con Beerus: Toei apuesta por el brillo visual y deja en el tintero las historias que los fans esperan desde hace años

La productora japonesa presentó el primer avance de una remake animada de los arcos iniciales de la saga. La animación luce impecable, pero la elección de revisar material ya conocido abre un debate que ya se escucha fuerte en las redes.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 40 d
Dragon Ball Super vuelve a la carga con Beerus: Toei apuesta por el brillo visual y deja en el tintero las historias que los fans esperan desde hace años

Lo primero que golpea al ver el nuevo tráiler de Dragon Ball Super: Beerus es esa sensación de estar frente a una sala de cine con las luces todavía bajadas y el runrún de los parlantes anticipando lo que viene. Toei Animation se dio el gusto de exhibir una animación con una fluidez que, sinceramente, los fans de la serie venían pidiendo a gritos desde hace rato: cuadros al límite, golpes con peso, colores que revientan la pantalla. Es de esas piezas que te hacen pensar que el estudio japonés decidió, por fin, sacar a relucir todo el potencial técnico que tiene bajo el brazo.

La propuesta es ambiciosa en lo visual y bastante particular en lo narrativo. Porque lo que este remake viene a contar no es, ni más ni menos, que los arcos iniciales de Dragon Ball Super: la llegada del dios de la destrucción Beerus, la resurrección de Freezer y el torneo entre los universos organizado por Champa. Una historia que ya tuvo tres versiones previas y que los seguidores más veteranos de la franquicia conocen al dedillo.

Tres veces la misma historia sobre la mesa

  • La película La batalla de los dioses, que se estrenó en marzo de 2013 y fue el puntapié inicial de todo este universo posterior a Dragon Ball Z.
  • El manga Dragon Ball Super, escrito por Toyotaro con la supervisión del propio Akira Toriyama, que arrancó en junio de 2015 y expandió esa primera trama con mucho más detalle.
  • El anime que comenzó en julio de 2015, adaptó ese manga y se convirtió en la versión más vista por el público masivo, aunque también la más cuestionada por su ritmo lento y sus episodios de relleno.

Es decir, estamos frente a la cuarta vuelta de carreta para los arcos de Beerus y Freezer, y la tercera para el torneo de Champa. Lo que se ve en el adelanto, además, sugiere que la serie no se quedará solamente en el arco del dios destructor: también abarcará La resurrección de F y el mencionado torneo entre universos. Hasta ahora no hay confirmación oficial sobre si la producción se animará a ir más allá de ese punto.

La grieta entre los fans

Como en casi todo lo que rodea a Dragon Ball desde hace más de una década, la reacción de la comunidad no tardó en dividirse. Hay un sector que celebra la decisión: para quienes se acercan por primera vez a la franquicia, esta remake se presenta como una puerta de entrada accesible y, sobre todo, visualmente espectacular. El viejo dicho de que una imagen vale más que mil palabras juega a favor de Toei acá.

Pero del otro lado de la tribuna se escucha un murmullo cada vez más fuerte, y con razones de peso. El manga de Dragon Ball Super tiene tres arcos completos que nunca fueron llevados al anime: el de Moro, el de Granolah y la historia de Dragon Ball Super: Super Hero, esta última con su película animada ya estrenada pero sin una serie que la desarrolle en profundidad. Ninguno de los tres tiene fecha de producción anunciada, y la decisión de Toei de gastar recursos en rehacer lo ya contado cae como un baldazo de agua fría para los seguidores que esperaban ver esas historias en movimiento.

A mí, que sigo a esta franquicia desde la época en que se emitía por cable con doblaje latino y todo, lo que más me genera es esa sensación agridulce que aparece cuando un estudio pone toda la carne en el asador de la técnica pero deja en la heladera el plato que los consumidores más fieles estaban esperando. Está clarísimo que la calidad de animación es el argumento central de esta remake y que, por lo que se ve, va a ser un deleite para los ojos. También está clarísimo que la falta de material nuevo es la crítica que más se repite en foros, redes y grupos de Telegram. Las dos cosas conviven, y la convivencia no es cómoda para nadie.

En lo personal, confieso que voy a darle una oportunidad con la mejor de las ondas. Me gusta pensar que un estreno así puede ser la excusa perfecta para que una camada nueva de chicos y chicas se enamore de estos personajes y, quién te dice, termine buscando por su cuenta las historias que todavía duermen en el papel. Pero no puedo cerrar esta nota sin hacerme la pregunta que sobrevuela toda la movida: si Toei tiene la capacidad técnica para devolverle el brillo a una historia ya conocida, ¿por qué no pone esa misma energía en adaptar los arcos que sus propios lectores manga vienen reclamando desde hace años? Mientras esa respuesta no llegue, el entusiasmo visual y la frustración narrativa van a seguir caminando de la mano por esta Dragon Ball que, querida por donde se la mire, todavía tiene cuentas pendientes con su público más fiel.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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