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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Canalla levantó la Supercopa en Santiago y dejó al Pincha masticando bronca

Rosario Central se impuso 3-1 frente a Estudiantes en el Madre de Ciudades, en una final que terminó con empujones, aplausos irónicos al árbitro y un penal que el VAR fabricó.

Por Martín PasottiDeportes · · hace 19 d
El Canalla levantó la Supercopa en Santiago y dejó al Pincha masticando bronca

Lo vi en la tele y casi me caigo de la silla. El Fideo se tomó la corrida, gambeteó al arquero con esa cara de nene que tiene cuando algo le sale bien y estampó el 1-0 en la red. Esa jugada, a los diez del segundo tiempo, fue el punto de quiebre de una final que Rosario Central le terminó ganando 3-1 a Estudiantes en el Madre de Ciudades, en Santiago del Estero, para quedarse con la Supercopa Internacional.

Pero ojo: el gol de Di María nació de un penal que ni el línea había levantado. Darío Herrera, después de cruzar una mirada con el VAR, sancionó una falta de González Pirez sobre Enzo Copetti en la misma línea del área. Convertido el Fideo, el Pincha entró en erupción.

Reclamos que se acumularon y no se bancaron

Porque no fue solo ese penal. El Pincha se fue consumiendo con tres decisiones que le quedaron atragantadas. La primera fue el penal mismo. La segunda fue un planchazo de Elías Verón a Adolfo Gaich que, según el banco de Estudiantes, ameritaba la segunda amarilla y la roja. La tercera fue una mano de Ignacio Ovando dentro del área que Herrera, esta vez sí, decidió mirar para otro lado.

Tan caliente estaba el banco platense que el propio Jorge Almirón, para no perderlo a Verón, lo sacó del campo al toque, ya amonestado, antes de que la cosa terminara peor.

“A mí me parece que el penal no fue penal, y la mano de Ovando sí fue mano. Pero bueno, son cosas del fútbol.”Lo que se dijo en la platea de Estudiantes, con Juan Sebastián Verón aplaudiendo con esa sonrisa que ya es marca registrada

De la cancha al túnel: cuando la noche se desbordó

Terminó el partido y arrancaron los golpes. En el campo y después, en el pasillo hacia los vestuarios, hubo de todo: empujones, insultos cruzados, camisetas tiradas. Hasta la Brujita Verón, el presidente, tuvo que ser separado por la seguridad cuando se fue a cara limpia contra Herrera después del silbatazo final.

Sí, leíste bien: en plena premiación, mientras Claudio Tapia le ponía la medalla a Herrera y compañía, los jugadores del Pincha se plantaron y se pusieron a aplaudir despacio, con esa ironía que duele más que un grito. La escena la había gestado la Brujita, que después les ordenó a los suyos ir igual a buscar la medalla, no sin antes felicitar al Canalla por el trofeo.

Unos meses atrás, cuando la AFA proclamó a Central campeón de la Tabla Anual a fines de noviembre del año pasado, el Pincha le había devuelto la espalda en los play-offs del Clausura. Aquella vez Estudiantes ganó con gol de Cetré. Ovando había dicho que ese recibimiento fue una falta de respeto. Esta vez, en la Supercopa, el Canalla se sacó la espina y se llevó la copa a casa, con toda la polémica a cuestas.

El próximo compromiso del Canalla es por el torneo local, ya con el envión de una final ganada en Santiago. El Pincha, en cambio, mastica bronca y empieza a sumar capítulos de novela. Verón, Almirón y compañía tienen material para rato. La Supercopa ya tiene dueño. La discusión, esa, recién empieza.

MP

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