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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El capitán se despidió: lo que queda para los chicos después del último partido de Messi

La retirada de Lionel Messi de la selección abrió una conversación que Verónica de Andrés y Florencia Andrés ya habían anticipado en "¡Messirve!": qué valores de su carrera sirven para hablar con los hijos en la mesa familiar.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 42 d
El capitán se despidió: lo que queda para los chicos después del último partido de Messi

En la casa de Marcela, en el barrio de Belgrano, todavía se escuchan los comentarios del domingo a la noche. El televisor queda encendido en el canal de deportes aunque nadie lo mire del todo, y de tanto en tanto alguien levanta el control remoto para repetir una de las jugadas que mostró el compacto. "Mirá cómo se lo quedó mirando la tribuna cuando lo aplaudían", dice Marcela, que tiene dos hijos de nueve y doce años y sigue cada paso de la selección desde hace más de una década. Para ella, y para muchos padres y madres de su generación, la despedida de Lionel Messi de la selección argentina no fue un trámite deportivo más: fue el cierre de algo que se vivió en familia, y también, dice, "una oportunidad para sentarse a charlar con los chicos sobre lo que uno vio en este hombre todos estos años".

Esa conversación, que en muchas casas se dio de manera espontánea en los últimos días, ya había sido prevista con bastante anticipación por la escritora Verónica de Andrés y su hija Florencia Andrés, autoras de "¡Messirve!" (Ediciones B), un libro que usó la figura del capitán rosarino como hilo conductor para hablar de valores aplicables a la vida cotidiana de cualquier persona, y no solo de los que patean una pelota los fines de semana. "No se trata de endiosar a nadie", aclara Verónica cuando uno le pregunta por qué eligieron a Messi y no a otro referente. "Se trata de tomar cosas muy concretas que él mismo dijo o mostró a lo largo de su carrera, y ver cómo se pueden traducir a una charla con un nene o con una nena en la cocina de casa".

Talento, disciplina y una frase que vale para cualquier oficio

Uno de los ejes del libro, y probablemente el más repetido por las autoras cuando dan charlas, es la diferencia entre el talento y la disciplina. Messi dijo en más de una entrevista que el "éxito de la noche a la mañana" le había llevado 17 años y 114 días. La frase, dicha por él sin aspavientos, sin golpe de efecto, tiene una utilidad enorme para los padres, coinciden las autoras: les permite explicarles a los chicos que detrás de cualquier resultado visible hay una historia invisible de entrenamientos, de madrugones, de frustraciones toleradas y de pequeñas decisiones repetidas miles de veces.

Marcela, la vecina de Belgrano, lo puso en sus propios términos mientras cortaba una manzana en la cocina: "A veces los chicos ven a Messi levantar una copa y creen que eso pasa de un día para otro. Cuando les contás lo que entrenó de chico en Rosario, lo que dejó de hacer, lo que se perdió con sus amigos, empiezan a entender que detrás de cada cosa importante hay alguien que se levantó temprano mucho tiempo".

“El éxito de la noche a la mañana me llevó 17 años y 114 días.”Lionel Messi

El error como parte del camino

Otro de los puntos que el libro rescata es la relación de Messi con el error. El capitán no ganó siempre, no jugó bien en todos los partidos, no convirtió en todas las finales. Las autoras proponen eso como punto de conversación familiar: la excelencia, señalan, no es perfección, sino la disposición a hacerse la pregunta de cómo mejorar la próxima vez. "Cuando un chico se equivoca en un examen, en un partido o en cualquier otro ámbito, lo que vale no es borrarle el error sino ayudarlo a ver qué aprendió de eso", explica Florencia Andrés.

La familia, el equipo y la idea de no hacer todo solo

El libro dedica varias páginas al vínculo que Messi mantuvo con su familia a lo largo de los años. Mencionó a su mujer, Antonela, y a sus hijos como los reguladores de su estado de ánimo en los momentos más difíciles, y describió a sus padres como quienes le inculcaron desde chico que "no todo da igual". Esa frase, tan sencilla, puede funcionar como punto de partida para una sobremesa familiar, coinciden las autoras: "Es una manera de abrir una conversación sobre qué cosas en la vida de cada uno merecen esfuerzo y cuáles no, sin necesidad de entrar en sermones".

Está también, y no es un detalle menor, la cuestión del equipo. En distintos tramos de su trayectoria, Messi insistió en que sin sus compañeros no habría logrado nada de lo que logró. Para un chico que juega en grupo, ya sea en un club del barrio, en una escuela o en cualquier otro ámbito colectivo, esa idea tiene un peso muy práctico: le enseña que los logros individuales, cuando existen, casi siempre son compartidos.

La noche del domingo, mientras en la casa de Marcela los compactos volvían a pasar una y otra vez, su hijo menor le preguntó por qué Messi lloraba en la cancha. Ella le dijo que porque se terminaba algo importante. Después le preguntó qué era lo más importante que él había visto en Messi. El nene se quedó pensando un rato largo, y antes de irse a dormir respondió: "Que nunca dejó de entrenar". Marcela lo cuenta todavía conmovida, con el mismo tono con el que uno describe un gol que no se va a olvidar. La despedida del capitán, coinciden las autoras de "¡Messirve!", deja muchas más cosas que una estadística: deja, sobre todo, una manera de mirar el esfuerzo propio y el de los que están al lado.

SG

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