El caso real que Gus Van Sant convierte en thriller llega al streaming con tono setentoso y un Skarsgard conmocionado
Movistar Plus+ estreno la pelicula que reconstruye la historia de Tony Kiritsis, el hombre que secuestro al hijo de un banquero para exigir aire en television nacional. Bill Skarsgard se carga el peso de un personaje desesperado en un film que mira al policial urbano clasico.
Me confieso fan de ese cine que se cocina a fuego lento, donde una sola decision puede activar un infierno cotidiano, y la nueva pelicula de Gus Van Sant que acaba de caer en el catálogo de Movistar Plus+ me confirmo esa pasion: hay algo en la manera en que el director se sienta frente a un caso real, sin estridencias, dejando que la tension respire, que me recuerda a su viejo Todo por un sueno, ese ajuste de cuentas entre el sueno americano y la decepcion que termina en tragedia intima. Esa misma sensibilidad, incomodamente luminosa, es la que ahora vuelve a poner en juego en Prime Crime: A True Story, conocida tambien como Dead Man's Wire.
Tony Kiritsis, el hombre que tomo la palabra por las armas
La historia parte de un episodio tan concreto como absurdo. Tony Kiritsis se presento en la sede de un banco donde habia pedido un credito para comprar un terreno. Cuando se lo negaron, sospecho que la entidad buscaba quedarse con la propiedad para especular. En respuesta, tomo como rehen al hijo del dueno con un dispositivo rudimentario pero potencialmente letal y formulo dos exigencias: una indemnizacion economica y la posibilidad de hablar en television nacional. Es decir, no le alcanzaba con que le devolvieran la plata; queria que el pais lo escuchara.
Ese punto de partida, que tiene la precision de un recorte de diario de los anos setenta, es el que elige Van Sant para volver a su tema recurrente: personajes que chocan contra las reglas del sistema y buscan salidas desesperadas fuera de los margenes establecidos. No es casual que la pelicula construya una atmosfera de tension sostenida con referencias formales al cine de genero norteamericano de esa epoca, en particular al tipo de thriller urbano que mezcla la presion policial con la cobertura mediatica en tiempo real. Piensen en esas cintas donde las camaras de television estan pegadas a las ventanas y los negociadores negocian mientras un monton de gente mira, fascinada, como el pais entero se convierte en rehen.
Del otro lado del mostrador, o mejor dicho del cable enrollado en el dedo del banquero, esta Bill Skarsgard. El actor sueco, conocido por una trayectoria que va del terror al drama, lleva el peso entero de la trama en el rol protagónico. Skarsgard no necesita mover mucho para transmitir el costado mas humano del caso: un tipo comun empujado al borde, con la mirada de quien entiende lo que esta haciendo y al mismo tiempo no termina de creerselo. Esa vulnerabilidad minima, casi muda, es lo que sostiene la pelicula cuando el guion podria haber caido en el panfleto.
Musica, streaming y una pregunta que queda dando vueltas
El cierre incorpora musica de Gil Scott-Heron, un guino que carga de sentido politico el desenlace sin abandonar el registro del thriller. El film no resuelve del todo sus contradicciones - algo que, en mi opinion, termina siendo una virtud y no una falla - pero deja caer una lectura inquietante sobre los limites reales de quien intenta montar una protesta individual contra estructuras que lo superan. Con un presupuesto moderado y apenas 3,8 millones de dolares recaudados en su paso por salas, contra una inversion estimada por debajo de los 15 millones, la pelicula encontro en el streaming su segunda oportunidad de llegar al publico.
