El dia que Hugh Grant se paro en la puerta de "Dos hombres y medio" y dio un paso atras
Chuck Lorre revelo en sus memorias que el actor britanico estuvo a un firmar de sumarse a la exitosa comedia de CBS tras la salida de Charlie Sheen, pero el miedo al publico en vivo lo hizo desistir en el ultimo momento y el rol termino siendo de Ashton Kutcher.
Me imagino la escena como si la hubiera vivido en primera fila: una oficina productora en Los Angeles, luz de tarde entrando por un ventanal, dos guionistas transpirando la camiseta y un Hugh Grant sentado del otro lado del escritorio con un contrato sin firmar, una birome en la mano y la mente en cualquier otro lugar. Asi, mas o menos, reconstruyo lo que conto Chuck Lorre en el adelanto de su libro de memorias, donde por primera vez se corren las cortinas de uno de los culebrones mas raros de la television norteamericana reciente.
Una salida inesperada abrio una vacante imposible de llenar
Cuando Charlie Sheen fue separado de "Dos hombres y medio" a comienzos de 2011, la maquinaria de Warner Bros Television y CBS se quedo con un problema mayusculo: la comedia era uno de los programas mas vistos del pais y nadie queria ser el que hundiera ese submarino. Lorre y su socio historico, Lee Aronsohn, tenian por delante el desafio de encontrar a un actor que pudiera sostener el ritmo, el humor y, sobre todo, el rating de un show que llevaba ocho temporadas en el aire.
Lo primero que hicieron, segun el propio Lorre, fue tirar la red bien alto. Tan alto que el primer nombre que picoteo fue el de Hugh Grant, una figura que arrastraba una filmografia llena de comedias romanticas exitosas y un Timing para el humor que parecia calzar a la perfeccion con el universo deredos de la serie. Hasta ahi, todo tenia sentido: Grant tenia el perfil, tenia el publico internacional y, sobre todo, tenia algo que muy pocos actores de su camada podian ofrecer, que era el atractivo de una estrella de cine habituada a comedias de dialogo.
Ensayos, contrato y un freno de mano inesperado
Los productores le escribieron un par de escenas de prueba para mostrarle el tono del personaje que tenian en mente. La oferta economica era seria, muy seria: setecientos cincuenta mil dolares por episodio, con una jornada laboral reducida a cuatro dias por semana. En terminos concretos, era un trato de los que cuesta rechazar y que cualquier agente con dos dedos de frente hubiera firmado casi sin pestanear.
Sin embargo, hubo un obstaculo que nadie habia visto venir. Grant les dijo, con notable franqueza, que la idea de actuar frente a un publico en vivo le daba un miedo genuino, de esos que no se arreglan con un coach ni con un mes de ensayo. En Estados Unidos, las sitcoms se graban con platea presente y reaccion en vivo, lo que puede ser una tortura para quien no este acostumbrado. Lorre intento destrabar el tema con una propuesta razonable: sacar al publico del plato y reemplazarlo por risas grabadas en posproduccion. Con esa modificacion sobre la mesa, todos pensaron que el acuerdo estaba cerrado.
No lo estaba. Lorre asegura que Grant tuvo el contrato literalmente en la mano, boligrafo incluido, y que en el ultimo momento se levanto de la mesa, abandono la reunion y dejo de responder llamadas y mensajes. Despues, desde su entorno, llego el mensaje esperado: no se sumaba al programa. Asi, sin mas, con la decision ya tomada y sin una explicacion publica que conformara a los productores.
Kutcher tomo la antorcha y la serie llego a su fin
- Ashton Kutcher se incorporo como protagonista en la novena temporada, estrenada en septiembre de 2011, inmediatamente despues de la salida de Sheen.
- El actor permanecio en el ciclo durante cuatro temporadas, hasta el final definitivo del programa en febrero de 2015.
- Con el correr de los anos, la serie no pudo sostener los picos de audiencia que tuvo en su etapa con Sheen, y el desenlace llego en el marco de una meseta de ratings.
- La version de Kutcher sumo al personaje Walden Schmidt, un emprendedor tecnologico quebraado sentimentalmente, como contrapunto a la casa de Charlie Harper.
Es no preguntarse que habria pasado si Grant hubiera firmado ese papel. La comedia, tal como la conocemos, habria sido otra? Habria mantenido el ritmo, el publico, la inercia? Nadie lo sabe, y eso es lo que vuelve a la historia fascinante: una decision tomada en un rato de panico es la que decidio el rumbo de una serie que durante mas de una decada fue sinonimo de television para millones de personas.
Lo que si queda claro es que Lorre, al recordarlo en sus paginas, no lo hace con rencor. Lo cuenta como quien revive una de esas escenas que forman parte del anecdotario privado de cualquier creador y que, con el tiempo, se vuelven la mejor prueba de lo fragil que puede llegar a ser el destino de un programa exitoso. Yo, mientras leia todo esto, no pude evitar pensar en lo humano del asunto: un actor al que le temblaba la birome con tal de no pararse frente a un publico que ni siquiera lo iba a mirar a los ojos, y una industria entera conteniendo la respiracion mientras esperaba la firma que nunca llego. A veces, los grandes cambios en la television no nacen de decisiones estrategicas ni de movimientos calculados, sino de un miedo cualquiera, un martes por la tarde, en una oficina productora de Los Angeles.
