El final que Eastwood no se animó a mostrar: la escena oculta de "Sin perdón" que cambia todo
Hace 34 años se estrenó una de las películas más celebradas de Clint Eastwood, pero casi nadie sabe que el director rodó un cierre alternativo que él mismo decidió tirar a la basura. El guionista lo describió con lujo de detalles y hasta reveló qué película lo inspiró.
Lo imagino a uno entrando al videoclub de su barrio a principios de los noventa, pidiendo la última de Clint Eastwood y volviendo a la casa con el cassette bajo el brazo, convencido de que se llevaba la versión definitiva de la película. Pocas veces uno se equivoca tanto: lo que llegó a las salas en 1992 fue apenas uno de los finales posibles de "Sin perdón", porque el propio Eastwood filmó una escena del desenlace que después mandó a la papelera y que, hasta el día de hoy, casi nadie vio.
La confesión la hizo David Webb Peoples, el guionista de la película, y es uno de los datos más curiosos que rodean a un film que se llevó cuatro Premios Óscar, incluyendo el de mejor película y mejor director. Peoples recordó que Eastwood le mostró ese cierre alternativo en un primer montaje y que, lejos de ser un detalle menor, la secuencia redefinía por completo el arco del personaje de William Munny, ese pistolero retirado, viudo y padre de dos chicos que vuelve a empuñar las armas por unos cuantos dólares.
Qué pasaba en la escena que quedó afuera
En el segmento que nunca vio la luz, Munny regresaba a su rancho y se reencontraba con sus hijos, ahora con plata en el bolsillo gracias al trabajo sucio que aceptó. El momento arrancaba tranquilo, casi doméstico, hasta que el hijo mayor, Will Jr., notaba la repentina buena situación económica de la familia y le preguntaba al padre, sin rodeos, si había matado a alguien para conseguirla. La respuesta de Munny era un no categórico, una mentira piadosa para proteger a los pibes de lo que realmente había hecho.
“Munny no dice 'maté a esos hijos de puta'. Está avergonzado de lo que hizo.”David Webb Peoples, guionista de "Sin perdón"
Para Peoples, esa escena cerraba el personaje de un modo mucho más doloroso: no como un triunfador que se cobró su venganza en el pueblo de Big Whiskey, sino como un hombre incapaz de mirar a los ojos a sus propios hijos y contarles la verdad. La referencia que tuvo en mente el guionista al escribirla fue nada menos que el final de "El padrino", cuando Michael Corleone le miente a Kay sobre los negocios de la familia después de la matanza que lo consagra como nuevo jefe. La conexión entre ambas películas suma un dato de color que a los cinéfilos les va a encantar: Francis Ford Coppola, el director de "El padrino", fue uno de los nombres que sonaron para ponerse al frente de "Sin perdón" antes de que el proyecto terminara en las manos de Eastwood.
Por qué Eastwood la dejó afuera
- Eastwood le dijo a Peoples que la escena le parecía "un golpe de más" y que no la iba a usar.
- El material descartado nunca se publicó como contenido extra en DVD ni en Blu-ray.
- El propio guionista reconoció que no sabe dónde está la filmación hoy por hoy.
- Eastwood había comprado los derechos del guion a principios de los años 80 y recién lo filmó una década después, cuando sintió que estaba listo para meterse en la piel de Munny.
A mí, la verdad, me cuesta sacarme de la cabeza esa versión de Munny llegando a su casa con las manos todavía manchadas de sangre y mintiéndole a su hijo mayor con la misma cara de póker que se le había visto cuando liquidaba a los sheriffs corruptos en el bar. Eastwood suele ser un director que no le escapa a la incomodidad de sus personajes, pero acá parece haber entendido que el poder de la película estaba justamente en lo que el espectador se imagina después del último disparo, en ese viaje a caballo que Munny emprende en silencio hacia un futuro que la película no nos muestra. Cortar la escena fue, en ese sentido, una decisión tan precisa como cualquiera de las tomas que quedaron dentro del corte definitivo. Eastwood eligió que la vergüenza de Munny se leyera en los ojos de su personaje en el último plano y no en una línea de diálogo, y eso, a la distancia, es lo que hace que "Sin perdón" siga siendo, treinta y cuatro años después, una de las películas más honestas que se hayan filmado sobre la culpa.
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