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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El finde largo en Buenos Aires arranca pasado por agua y termina con cielo amigable: qué dice el pronóstico hora por hora

El Servicio Meteorológico Nacional anticipa un sábado con lluvias, ráfagas de hasta 50 kilómetros por hora y una máxima que apenas tocará los 17 grados; el domingo y el lunes mejoran, sin lluvia y con temperaturas que vuelven a trepar

Por Susana GrassiSociedad · · hace 6 d
El finde largo en Buenos Aires arranca pasado por agua y termina con cielo amigable: qué dice el pronóstico hora por hora

Son las seis de la tarde en el barrio de Belgrano y el cielo ya se está poniendo color plomo, como si alguien le hubiera pasado un trapo sucio por encima al azul de la tarde; en la vereda de la casa de Marta, una vecina que vive hace treinta años en la cuadra de Juramento y Sucre, hay dos sillas de plástico dispuestas para charlar un rato, pero ella las mira con desconfianza porque sabe, por experiencia, que cuando el aire se pone así de denso antes de las siete, el fin de semana largo arranca con tormenta, y eso fue exactamente lo que confirmó el Servicio Meteorológico Nacional cuando publicó su pronóstico detallado para los próximos días en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

El sábado 10 de octubre es, sin ninguna duda, la jornada más complicada de las tres que vienen, y la inestabilidad se va a hacer sentir sobre todo en las primeras horas del día, cuando las chances de que caiga agua se ubican entre el 40 y el 70 por ciento, con una marca en el termómetro que arranca en los 15 grados y ráfagas que pueden volar papeles y macetas a razón de hasta 50 kilómetros por hora, un número que a mí, cada vez que lo escucho, me hace acordar al ruido de los bondis cuando pasan por la avenida Cabildo y te sacuden el paraguas de la mano.

Sábado: el día que mejor conviene quedarse cerca de casa

Conforme avance la jornada, la probabilidad de lluvia va cediendo: entre un 10 y un 40 por ciento por la mañana y la tarde, y apenas entre el 0 y el 10 por ciento por la noche, con una máxima que apenas va a rozar los 17 grados y una mínima que se quedará en los 13, un día fresco y ventoso típico de la transición estacional en la que estamos, esa en la que uno no sabe si sacar el piloto de entretiempo o apurar la campera gruesa del placard.

El domingo 11, en cambio, el panorama cambia de manera notoria, porque el cielo se presenta parcialmente nublado, la máxima sube a 19 grados y la mínima baja a 12, mientras que la probabilidad de lluvia se mantiene en la franja más baja del pronóstico, entre el 0 y el 10 por ciento durante las 24 horas, con velocidades de viento que arrancan suaves, entre 7 y 12 kilómetros por hora por la mañana, y que hacia la tarde y la noche suben a un rango de 13 a 22 kilómetros por hora, sin ráfagas previstas, una mañana ideal, en definitiva, para sentarse en una plaza, leer el diario con un café con leche en la mano y mirar cómo los chicos corren en bicicleta por los senderos.

Lunes: el mejor día del finde largo

El lunes 12 consolida la mejora que empezó a insinuarse el domingo, porque el organismo oficial no anticipa precipitaciones en ningún momento de la jornada, con temperaturas que van de los 13 a los 18 grados y un cielo que arranca algo nublado de madrugada y termina despejado hacia la tarde, una jornada pensada, a mi juicio, para los que guardan el último día del fin de semana para hacer esa caminata por el Rosedal o juntarse con amigos en una parrilla al aire libre, ese plan querido por los porteños que se niega a morir incluso cuando el parte meteorológico no acompaña del todo.

  • Mínimas de 14 grados y máximas de 18 grados tanto el martes como el miércoles, con cielo parcialmente nublado y sin lluvia a la vista, dos jornadas estables que sirven para planificar actividades al aire libre sin sorpresas.
  • El jueves las temperaturas suben levemente hasta alcanzar una máxima de 19 grados, con probabilidad de precipitaciones del 0%, una manera amable de despedir la semana y empezar a guardar los paraguas en el placard, al menos por un rato.
  • Para el sábado: paraguas resistente y ropa de abrigo liviana, porque el viento del sur puede sentirse más fresco que lo que marca el termómetro si uno se queda quieto en la calle.
  • Para el domingo y el lunes: el planner se abre y aparecen las opciones, desde almorzar en un restaurante con mesa en la vereda hasta visitar la Reserva Ecológica de Puerto Madero, donde el cielo despejado del lunes promete una de esas tardes que se graban en la memoria.

A las ocho de la noche, ya con el termómetro marcando 13 grados en el termómetro de la cuadra, Marta saca las sillas igual y se sienta con un saco de lana encima, porque la conozco y sé que no hay pronóstico que le arruine la costumbre de tomar unos mates mirando cómo se prenden las luces de los edificios de la avenida, y mientras el viento empieza a hacer ruido entre los jacarandáes de la vereda de enfrente, uno entiende que el finde largo en Buenos Aires es, como siempre, una pequeña negociación entre lo que dice el parte oficial y lo que cada uno decide hacer con el tiempo que le toca vivir, una elección personal en la que esta vez, según los números, ganan de lejos el domingo y el lunes.

SG

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