El Merengue se comió tres cachetazos seguidos en la Euroliga y ahora le queda una sola bala
Campazzo y Deck no levantan al Real Madrid, que perdió 102-98 con el Hapoel en Sofía y arrancó la competencia con tres caídas por primera vez en su historia. El próximo rival será el Partizan de Vildoza.
Vi la cara de Campazzo después de esa última pelota que no entró y me quedó dando vueltas toda la tarde. El pibe tiró, se quedó mirando el aro como pidiendo explicaciones, y nada. El Merengue se volvió a caer, esta vez 102-98 ante el Hapoel Tel Aviv en Sofía, y firmó un arranque de Euroliga que no estaba en los planes de nadie: tres caídas al hilo, un registro que el club nunca había firmado en la historia del torneo.
Una remontada que no alcanzó
El Madrid llegó a estar 22 puntos abajo en el tercer cuarto, después de conceder 63 antes del descanso. Desde ese pozo sacó una corrida de 19-0 que lo puso al frente y me hizo acordar a esas noches mágicas del Palacio, cuando el equipo se enchufaba y daba la sensación de que iba a pasar por encima a cualquiera. Pero esta vez no. Theo Maledon, con 26, y Luwawu-Cabarrot, con 21, sostuvieron al Merengue en el momento justo, aunque al final el Hapoel cerró mejor y se llevó el juego.
Walter Tavares metió 14 y fue el único que se plantó en la pintura con autoridad. Campazzo terminó con tres puntos, dos rebotes y siete asistencias, números bajos para lo que suele regalarnos. Deck, en tanto, apenas anotó un punto, una producción casi simbólica para un jugador que normalmente resuelve en el uno contra uno.
El historial negro del arranque
- Fecha 1: derrota 78-77 ante Dubai Basketball, el debutante en la Euroliga.
- Fecha 2: caída 94-84 frente al Anadolu Efes en condición de visitante.
- Fecha 3: derrota 102-98 contra Hapoel Tel Aviv en Sofía.
Perder con Dubai, con Efes y con Hapoel, en ese orden, no es un accidente: es un síntoma. El equipo no encontró todavía su identidad en la competencia y los rivales ya le tomaron la mano. Cuando un club como el Madrid arranca así, lo que se pone en juego no es solo el récord, es la confianza del grupo.
Qué tiene que ajustar el Merengue
- Defensa del primer tiempo: recibir 63 puntos antes del descanso es un disparate para un equipo de este nivel.
- Ritmo de Campazzo: si el base no maneja el partido desde el arranque, el Madrid queda a merced de rachas ajenas.
- Aporte de Deck: un punto no alcanza; el santafesino tiene que meterse en el juego y ser factor.
- Cierre de partidos: la remontada quedó a medio camino y muestra que falta colmillo en los minutos decisivos.
El próximo partido será el 8 de octubre en el Palacio ante el Partizan de Belgrado, un equipo que viene de ganarle 92-76 a Olimpia Milano y 92-79 a Paris. Y ojo con un detalle: Luca Vildoza, otro argentino, le metió 16 al conjunto francés. El Partizan primero tiene que pasar por Bayern Múnich el 2 de octubre, pero ya se sabe cómo son estos cruces: cuando los serbios se cruzan con un gigante, se crecen. Si el Merengue no reacciona, la cosa se va a poner fea temprano, y eso duele, sobre todo cuando uno se sienta a ver al Madrid.
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