El miedo también huele: Romina Tumini vuelve a la Patagonia para contar lo que no se ve a primera vista
La psicoterapeuta y ex bailarina de tango presenta este domingo en Neuquén su tercer libro, una serie de relatos que toman la estepa y el mar del sur como escenario y estado de ánimo de violencias y traumas que suelen pasar inadvertidos.
Son las seis de la tarde en la sala Walsh de la Feria Internacional del Libro de Neuquén y, antes de que empiecen las palabras, lo que se siente es el murmullo típico de una sala que se llena: ese ruido suave de sillas moviéndose, de gente que busca un lugar y de cuadernos que se abren con la expectativa de quien va a escuchar a alguien que tiene algo para contar. En ese clima me ubico, con el cuaderno sobre la falda, esperando a Romina Tumini, una mujer que lleva un cuarto de siglo viviendo en Europa y que volvió desde Alemania para presentar El olor del miedo, su tercer libro, editado por Avant, un libro de relatos que transcurren en la estepa, en el mar y en esos paisajes del sur que uno cree conocer de memoria y que, de pronto, gracias a una buena historia, se vuelven a mirar como si fuera la primera vez.
Tumini no es una autora que llegó a la escritura de casualidad: es psicoterapeuta especializada en trauma, con formación en psicología y en psicoterapia humanista, y hace años que trabaja en Europa acompañando a migrantes, refugiados y víctimas de violencia. Esa tarea cotidiana, hecha de historias ajenas que de algún modo la fueron atravesando, se convirtió en el material principal de sus libros, no desde un lugar de traición a quienes acompañó, sino desde lo que significa convivir de cerca con el dolor ajeno y decidir, después, transformarlo en literatura para que algo de eso pueda ser leído y pensado por otros.
Una neuquina de adopción que nunca dejó de escribir desde el sur
Aunque hace veinticinco años que vive afuera, Romina sigue siendo, a los ojos de cualquiera que la escuche hablar, una neuquina más: nació en Santa Fe, pasó parte de su infancia en Ushuaia, se formó como maestra en la Universidad Nacional del Comahue y dio clases en escuelas de la ciudad antes de que el tango la llevara primero a Suecia, después a Estados Unidos, más tarde a Grecia y, finalmente, a Alemania, donde reside desde hace quince años. Esa trayectoria tan movida, en la que se cruzan la educación, la danza y la psicología, es la que va dejando capas en una escritura que vuelve siempre, una y otra vez, a los mismos paisajes del sur, como si el mapa emocional de la autora estuviera atado a la estepa y al viento patagónico, y no pudiera terminar de contar nada importante lejos de ahí.
“El olor del miedo reúne relatos de violencias y traumas ambientados en la Patagonia, y usa el paisaje patagónico como escenario y como estado de ánimo a la vez.”Sobre El olor del miedo, de Romina Tumini
El libro anterior de Tumini fue La Elegida del Mar, publicado en 2024, y el primero, dedicado a infancias en situación de refugio, vio la luz en 2023. Lo que llama la atención, y lo que la propia autora subraya cada vez que puede, es que estos tres volúmenes no son una colección de casos clínicos disfrazados: son cuentos que toman lo aprendido en el consultorio y en el acompañamiento a víctimas de violencia para construir tramas donde la Patagonia no es sólo un decorado, sino casi un personaje más, alguien que respira al lado de los protagonistas y que termina condicionando lo que les pasa.
- Título: El olor del miedo.
- Autora: Romina Tumini.
- Editorial: Avant.
- Fecha de la presentación: domingo 13 de septiembre, a las 18.
- Lugar: sala Walsh de la Feria Internacional del Libro de Neuquén.
- Invitado a dialogar: el escritor Sebastián Sánchez.
- Dónde conseguirlo: Stand 71 de la feria.
- Entrada: libre y gratuita.
La cita es este domingo 13 de septiembre a las 18 en la sala Walsh, con diálogo junto a Sebastián Sánchez y con el libro disponible en el Stand 71 de la feria, que tiene entrada libre y gratuita. Para los que estamos en Neuquén y solemos cruzarnos con turistas que preguntan por la Feria del Libro en la calle, la recomendación es simple: vale la pena sentarse a escucharla, no sólo por la trayectoria de quien habla, sino porque El olor del miedo propone algo que a mí, como lectora, me sigue costando y que por eso mismo valoro mucho, que es obligar a mirar de nuevo un paisaje que uno cree conocer de toda la vida y descubrir que ahí, en ese mismo lugar donde uno iba de chico, también pasan cosas que duelen y que a veces no se ven a simple vista.
