El Millo se juega la ropa en Junín y empieza a sonar el nombre que nadie quería escuchar
River visita a Sarmiento en una fecha postergada que se volvió decisiva para el playoff del Clausura. Mientras el equipo suma y suma pero no le alcanza, el fantasma de Ramón Díaz vuelve a sobrevolar Núñez después de la carta de su hijo Emiliano.
Le vi la cara a Leo Ponzio cuando terminó el último partido y supe que algo no cerraba. Cuatro victorias en cinco fechas, un invicto casi impecable, y sin embargo el Millo sigue afuera de los ocho que siguen peleando el Clausura. Así de raro es este fútbol: podés hacer casi todo bien y todavía quedarte mirando la tabla con la ceja levantada.
El domingo en Junín no es un partido más. Es la final antes de la final, como dicen los que saben. Sarmiento espera en su casa, con el óxido de una cancha chica y el cuchillo afilado para un equipo grande que llega con la calculadora en la mano. Tres fechas quedan después de esta. Seis puntos separan al Millo del boleto a la Libertadores. ¿Empate? Bien, gracias. ¿Derrota? Saludos, nos vemos el año que viene.
El nombre que vuelve
Porque mientras el equipo suma de a tres y no le alcanza, en Núñez se empezó a escuchar de nuevo un apellido que duele. Ramón Díaz, el DT del 95 que cortó el chorro antes que llegara el Muñeco, apareció otra vez en la conversación después de la carta publicada por su hijo Emiliano, en la que contó que rechazó la chance de agarrar a Corinthians en Brasil, ni más ni menos, para estar disponible y "cumplirle el sueño" a su viejo. Esa frase cayó como una bomba en medio de la crisis.
Desde la dirigencia no negaron nada. Dicen que no hay nada concreto, pero cuando un nombre tan fuerte vuelve a la mesa, prenda que está el fuego encendido. Que el DT que estuvo once años afuera del club aparezca ahora como posible reemplazante de Ponzio habla a las claras de cómo está el clima. No es una operación clamor popular: es el scouting de un presidente que necesita un golpe de efecto urgente.
Lo que viene y la duda en el once
Después de Junín, el domingo siguiente pinta para cardíaco: Superclásico en la Bombonera, primero de noviembre, con el plus de que Boca es justamente el club que hoy ocupa el lugar de Libertadores al que el Millo quiere volver. Imagínense el papelón de perder justo en ese partido. Mejor no imaginárselo.
- La duda del equipo: con Almada de vuelta, ¿sale Lautaro Pereyra, figura del último partido, o Galván? Ponzio debe decidirlo en estas horas.
- Tres fechas para salvar el semestre: Junín, luego Boca, y queda una más para cerrar la fase regular.
- El playoff y la Libertadores, los dos objetivos latiendo al mismo tiempo, en un campeonato que no da respiro.
“Me da cosa decirlo, pero el domingo en Junín ya se juega la ropa. Si no se traen los tres puntos, lo que viene es el abismo y el río crecido.”Martín Pasotti
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