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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El peso de la deuda familiar vuelve a ser el cuello de botella del consumo

Los servicios de capital e intereses ya absorben uno de cada cinco pesos de los ingresos de los hogares y la mora se quintuplicó desde 2024, según Eco Go

Por Luciana ZurbriggenEconomía · · hace 32 d
El peso de la deuda familiar vuelve a ser el cuello de botella del consumo

El endeudamiento de las familias argentinas consolidó un piso que preocupa a los analistas y que redefine los márgenes del consumo. De acuerdo con un informe de la consultora Eco Go elaborado a partir de la Central de Deudores del Banco Central al cierre del primer semestre de 2026, los pagos de capital e intereses insumen el 20% de los ingresos totales de los hogares, un nivel que prácticamente duplica el peso de las tarifas de servicios en el presupuesto familiar. Se trata de un salto de ocho puntos porcentuales respecto de poco más de un año atrás, una magnitud poco frecuente para un indicador estructural.

Vamos a los números. La presión sobre los ingresos no se distribuye de manera pareja entre los distintos tipos de crédito. La consultora desagrega la mora según la cartera y observa marcadas diferencias. Los préstamos personales en bancos acumulan una irregularidad de 15,9%, mientras que los prendarios se ubican en 7,7% y los hipotecarios en apenas 1,6%, una fotografía que evidencia el rol del crédito prendario como herramienta para acceder a bienes durables. La cifra más elevada, en tanto, corresponde al crédito comercial otorgado bajo CUIT personal, el utilizado por cadenas de venta de electrodomésticos y similares, que trepa hasta 27,9%.

El crédito no bancario asume la peor carga de mora

El segmento no bancario, compuesto por fintech, billeteras virtuales y otras plataformas digitales, presenta un panorama todavía más complicado. La mora de las personas humanas en ese segmento alcanza 33,3%, más del doble del 15,2% que registran las empresas para el mismo tipo de financiamiento. La expansión de estas líneas se explica, en parte, por las tasas de interés ofrecidas, que resultaron más competitivas para captar pesos frente a las cuentas corrientes y cajas de ahorro tradicionales. De hecho, su participación en el crédito al consumo pasó del 16% a principios de 2024 al 25% en la actualidad.

El informe describe un patrón de apalancamiento creciente que involucra a casi todos los estratos. El número de deudores no bancarios saltó de 3,5 millones a 5,3 millones en poco más de dos años, mientras que el grupo que ya tenía deuda bancaria y agregó además una deuda no bancaria pasó de 4,7 millones a 7,6 millones en el mismo período. La cantidad total de personas con cuotas en mora se quintuplicó desde fines de 2024 y ronda los 21 millones.

  • Servicios de deuda sobre ingresos: 20% actuales, frente a cerca de 12% a mediados de 2025.
  • Préstamos personales en bancos: mora de 15,9%.
  • Créditos prendarios en bancos: mora de 7,7%.
  • Hipotecarios: irregularidad de 1,6%.
  • Crédito comercial bajo CUIT personal: mora de 27,9%.
  • Crédito no bancario a personas: mora de 33,3%, contra 15,2% en empresas.
  • Personas con cuotas en mora: cerca de 21 millones, cinco veces más que a fines de 2024.

Eco Go incorpora un factor adicional que excede al sistema financiero y remite a la estructura del mercado laboral. Cuando una persona trabaja de manera independiente, informal o mediante plataformas de servicios, el capital de trabajo —el auto, la moto, el celular, la maquinaria— deja de ser responsabilidad de una empresa y recae sobre el propio hogar. En ese esquema, si el balance familiar se deteriora por el peso de las cuotas, también se deteriora la herramienta con la que esa persona genera ingresos. La consultora advierte que esta dinámica se profundiza en un contexto de menor empleo asalariado formal y mayor trabajo por cuenta propia.

El informe aclara que la mora no pone en riesgo al sistema financiero, dado el volumen de garantías y el comportamiento de los bancos tradicionales, pero sí recorta de manera directa la capacidad de gasto de los hogares y limita la recuperación del consumo. La mora comenzó a descomprimirse levemente desde marzo, con refinanciaciones caso por caso en bancos y entidades no bancarias (Eco Go).

El indicador a seguir en las próximas semanas es la evolución de la mora en el crédito no bancario a personas, segmento que ya explica uno de cada cuatro pesos del crédito al consumo y donde la irregularidad supera el 33%, un umbral que condiciona cualquier hipótesis de recuperación sostenida del consumo masivo.

LZ

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