El Pirata se llevó el clásico y el Kempes se quedó masticando silencio
Belgrano le ganó 1-0 a Talleres con un gol de Ramiro Hernández después de un contraataque fulminante. El local erró dos veces los palos y se topó con un Vicentini enorme.
Levanté la vista de la pantalla y lo primero que vi fue la corrida de Hernández. Aceleró desde la izquierda, enganchó hacia el medio y la puso con el borde interno, la pelota viajó despacio pero con la justeza de las que se ven una vez cada diez clásicos. El Pirata se lo llevó así, en una ráfaga, de visitante en el Kempes, en un partido que la T dominó por tramos pero que terminó 1-0 para el visitante.
El gol llegó a los 41 minutos del primer tiempo. Talleres se había adelantado en el campo, perdió la pelota en zona media y Belgrano salió a toda velocidad por la banda izquierda. El centro cayó al área, Fernández no llegó a definirla y Hernández, que había ingresado segundos antes por González Metilli, la cazó con la derecha para clavarla junto al palo. El cambio de Zielinski, el gol de un suplente: de manual.
Vicentini, la figura que Talleres no pudo quebrar
El uno del Pirata fue un muro. Le sacó por arriba un cabezazo a quemarropa de Depietri, que había conectado un envío de Rick desde el segundo palo. Después le tocó lo justo a un tiro libre de Baroni, un pibe de 17 años que acababa de entrar y que se topó con el travesaño después de la estirada. Dos pelotas que terminaron afuera, pero que el arquero había convertido en medio gol cada una.
A eso hay que sumarle los palos que la T no supo hacer temblar. Rick la rompió con un zurdazo desde fuera del área que hizo vibrar el poste, y Valoyes, en posición de arco libre, mandó una de esas cabezitas que a uno se le caen de la cabeza. La suerte, que es tan loca como los propios partidos, se puso del lado celeste.
En el arranque del segundo tiempo, después de un error grueso de Riquelme que dejó a Passerini cara a cara con el arco, el nueve eligió mal: tocó para Rigoni y Unsain le ahogó el segundo. Más tarde, el propio Zelarayán probó de derecha desde la medialuna y la pelota recorrió toda la línea de meta después de besar el palo. La diferencia, sin embargo, nunca se estiró.
- El gol: Ramiro Hernández definió de derecha dentro del área tras un centro desde la izquierda, a los 41 del primer tiempo.
- La figura: Manuel Vicentini desvió al córner un cabezazo de Depietri y tocó un tiro libre de Baroni que se estrelló en el travesaño.
- Los palos: Rick estrelló un zurdazo contra un poste y Zelarayán, con un remate desde el borde del área, hizo lo propio en el complemento.
- Los cambios de Zielinski: entraron Hernández, Fernández, Benítez, Longo y Velázquez. Hernández convirtió; Fernández generó el gol.
- Lo que dejó la T: dos remates en los postes, varias cabezas en el área y la sensación de haber hecho lo suficiente para no irse en cero.
En lo personal, este clásico me devolvió una imagen vieja: la de ir al Kempes con mi viejo, cuando la T y el Pirata todavía no se medían así, en una fecha interzonal de un torneo largo. El fútbol argentino tiene esa costumbre de regalarte un gol de suplente en el momento justo y de castigar al que más intentó. La próxima fecha, Belgrano recibe en Alberdi y Talleres tendrá que barajar y dar de nuevo. Veremos.
