El régimen que compatibiliza empleo rural temporario con planes sociales se prorroga hasta 2027
Un decreto extiende por doce meses un mecanismo que permite a unos 50.000 trabajadores agropecuarios conservar asignaciones familiares, la Tarjeta Alimentar y otros beneficios durante las campañas de cosecha.
El Gobierno nacional oficializó esta semana la prórroga del régimen que permite a los trabajadores rurales temporarios y estacionales mantener sus planes sociales mientras acceden a un empleo registrado en el campo. La medida, dispuesta mediante el Decreto 1204/2026 publicado en el Boletín Oficial, extiende el mecanismo por doce meses, hasta el 1 de septiembre de 2027, según el texto al que tuvo acceso este medio.
De acuerdo con la información oficial, alrededor de 50.000 personas están alcanzadas directamente por la norma, a las que se suman aproximadamente 83.000 hijos de aportantes que también resultan cubiertos. La cifra da cuenta de la dimensión social del esquema, que afecta a un núcleo significativo de familias vinculadas a la actividad agropecuaria estacional en distintas regiones del país.
Qué trabajadores están comprendidos
- Trabajadores bajo la modalidad de empleo temporario prevista en la Ley de Trabajo Agrario.
- Trabajadores bajo la modalidad de empleo permanente discontinuo.
- Personal contratado para tareas agropecuarias mediante contratos eventuales.
- Trabajadores comprendidos en Convenios de Corresponsabilidad Gremial.
La decisión apunta a resolver una tensión estructural del sector: la necesidad de mano de obra estacional para las campañas agrícolas frente al riesgo de que los trabajadores pierdan beneficios sociales al formalizarse. Como se mencionó, entre los beneficios que pueden mantenerse durante el período de contratación figuran las asignaciones familiares, la Tarjeta Alimentar y el programa Volver al Trabajo, conforme las condiciones de cada caso.
Un punto sensible para los hogares con hijos es que las asignaciones familiares correspondientes a estos contratos no podrán ser inferiores al ciento por ciento del valor de la Asignación Universal por Hijo. El mecanismo fija así un piso de ingreso mínimo que opera con independencia de la duración efectiva de la temporada de trabajo.
La norma también prevé que, cuando el vínculo laboral se extienda de manera continua por más de seis meses, ciertos beneficios monetarios de programas sociales —con excepción de la Tarjeta Alimentar— pasen a computarse como parte del salario. La cláusula está orientada a facilitar la transición hacia el empleo formal pleno sin que ello implique un recorte brusco del ingreso familiar.
En paralelo, el esquema contempla una reducción de las contribuciones patronales para los empleadores que contraten bajo estas modalidades, un incentivo que las autoridades promueven como herramienta para profundizar la registración laboral en el sector agropecuario.
Vamos a los números. La magnitud del universo alcanzado se vuelve más clara al compararla con el mismo segmento del año previo: según estimaciones gremiales difundidas antes de la renovación, unos 120.000 puestos de trabajo rural habían quedado bajo alerta en todo el país por la incertidumbre sobre la continuidad del régimen, lo que da una idea de la sensibilidad social que la decisión involucra (Fuente: Boletín Oficial, Decreto 1204/2026).
El indicador a seguir, en lo inmediato, es la dinámica general de los convenios de corresponsabilidad gremial durante el primer trimestre de aplicación de la prórroga, ya que esa vía concentró buena parte de las contrataciones registradas en las últimas campañas. Allí se podrá medir si la extensión del régimen y la reducción de contribuciones patronales logran traducirse en una mayor formalización del trabajo temporario en el campo.
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