El río Limay volvió a ganar terreno para las familias: Neuquén estrenó el parque Benteveo y promete 34 más en los barrios
Juegos integradores, mangrullos y sectores para trepar se inauguraron en el Paseo Costero, mientras el intendente Gaido anunció una batería de parques temáticos distribuidos por toda la ciudad para acercar el recreo a cada casa.
El sol cae despacio sobre el Paseo Costero de Neuquén y, mientras el río Limay arrastra su murmullo constante, un puñado de chicos ya corre entre los mangrullos nuevos del parque Benteveo. Una madre acomoda el cochecito en uno de los bancos de goma, otra se acomoda en una hamaca, y un nene con remera azul se cuelga de una de las estructuras para trepar como si fuera un capitán en cubierta. El lugar, todavía con olor a pintura y a caucho fresco, recibió esta semana a las primeras familias que se animaron a pisarlo antes incluso de la inauguración formal, y lo hicieron con la misma tranquilidad con la que uno se sienta en el living de su casa. Esa es, justamente, la idea que repite el municipio: que la recreación vuelva a estar a la vuelta, sin viajes largos ni desculos, sin necesidad de subirse al auto para encontrar un espacio verde en condiciones.
Un parque pensado para que nadie se quede afuera
El Benteveo se extiende entre las calles Intendente Linares y Saturnino Torres, a orillas del Limay, y se planta como el tercer parque temático que la ciudad suma sobre la costanera, después de las propuestas que ya funcionan más al norte del paseo. La inversión, según detallaron fuentes del Ejecutivo local, superó los 600 millones de pesos y se notó: hay juegos integradores para chicos con movilidad reducida, mangrullos, hamacas, sectores específicos para trepar y una superficie continua de caucho que reemplaza al viejo piso de tierra y que, en la práctica, le cambia la vida a las familias con bebés que empiezan a dar sus primeros pasos.
“La intervención comprende tanto el sector infantil como los espacios compartidos por el resto de la familia, con iluminación para que el parque pueda usarse también de noche.”Noelia Rueda Cáceres, subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional
Rueda Cáceres, que recorrió el lugar antes de la apertura, destacó que el predio fue pensado como un todo y no como una sucesión de juegos sueltos. Para los mayores hay bancos y mesas distribuidos con criterio, de manera que los acompañantes puedan conversar, matear o simplemente mirar el río sin perder de vista a los chicos. La iluminación, completó la funcionaria, permite que el parque siga en funcionamiento cuando cae el sol neuquino, esos atardeceres largos en los que el Limay se pone colorado y el Paseo Costero se llena de caminantes.
Treinta y cuatro parques para que ningún barrio quede lejos del juego
La inauguración fue también la excusa que eligió el intendente Mariano Gaido para confirmar lo que en los barrios ya se rumoreaba: el municipio trabaja en el desarrollo de 34 parques distribuidos por distintos puntos de la capital, con la premisa explícita de acercar las propuestas recreativas a los hogares. La lógica es directa, casi de manual: si una familia del oeste o de la zona de la barda tiene que tomarse dos colectivos para llegar a la costanera, lo más probable es que termine desistiendo; en cambio, si el parque está a cinco cuadras, la salida se vuelve parte de la rutina, un recurso tan accesible como la panadería de la esquina.
- Parque Küyen, en la zona de la barda, pensado para integrar el paisaje de meseta con juegos que dialogan con la topografía del lugar.
- Parque Mafalda, en Confluencia, con la estética del personaje de Quino como hilo conductor y propuestas para las infancias.
- Parque de los Dinosaurios, en Unión de Mayo, una temática que la ciudad ya viene trabajando y que suma visitantes del resto de la región.
- Parque La Trochita, en el centro, inspirado en el viejo tren patagónico y orientado a recuperar parte de la memoria ferroviaria local.
Desde acá, mientras los chicos siguen trepando y el río Limay sigue pasando como si nada, una se queda con la sensación de que Neuquén está ensayando una política de cercanía: poner el juego, el banco y la sombra en el mismo lugar donde vive la gente, sin pedirle a nadie que se rompa el bolsillo para acceder. Es una apuesta modesta en el anuncio y ambiciosa en los números, porque 34 parques no se inauguran de un día para el otro, pero ya hay un piso concreto, hay un Benteveo funcionando y hay familias, como la de Carolina en Confluencia o la de Diego en el centro, que empiezan a mirar el calendario para ver cuál de esos espacios les toca más cerca de su casa. Mientras tanto, en el Paseo Costero, el sol termina de esconderse detrás de los sauces, los nenes siguen colgados de los mangrullos y el parque, definitivamente, ya dejó de ser una promesa para convertirse en una costumbre.
