El río que crece y la mesa que se recalcula: cómo El Niño reconfigura los precios de fin de año
El avance de las crecidas sobre el Paraná ya golpea la logística de la carne y suma presión sobre los cortes antes de las Fiestas, mientras la hidroelectricidad gana espacio en el sistema eléctrico y el campo se prepara para una campaña con posibles sobrantes.
Las crecidas históricas que el fenómeno de El Niño viene descargando sobre el litoral argentino dejaron una postal pocas veces vista: el Paraná superó los 26.305 metros cúbicos por segundo en los últimos días (datos difundidos por el Servicio Meteorológico Nacional), un caudal equivalente, según las propias estimaciones oficiales, a llenar diez piletas olímpicas por segundo. La represa de Yacyretá debió abrir las compuertas del vertedero principal, y en la provincia de Corrientes se contabilizan alrededor de 500 evacuados, con el nivel del río proyectado a superar los siete metros frente a la capital provincial.
La carne, en el ojo de la tormenta
Para el bolsillo de los consumidores, el impacto más concreto se está leyendo en la carne vacuna. El mercado anticipa subas de hasta 10% en los cortes antes de las Fiestas, en un contexto donde la oferta ya viene ajustada desde hace meses. Vamos a los números: en el último relevamiento del INDEC, los cortes de vaca habían subido alrededor de 1% en un mes, y la comparación con el mismo mes del año anterior muestra una aceleración que los especialistas venían marcando desde el segundo semestre.
El dato no es menor si se observa la composición del índice de precios al consumidor: alimentos y bebidas representan 23,4% del IPC, y la carne explica entre el 7% y el 13% de ese rubro según la región relevada por el organismo estadístico. Con un consumo en niveles históricamente bajos, los márgenes para trasladar aumentos a la góndola son acotados, pero la presión climática sobre la oferta existe y el mercado la está descontando.
Energía: el contrapeso hídrico
En sentido contrario opera el frente energético. El exceso de agua en los ríos obliga a las represas a turbinar más caudal, y la hidroelectricidad es la fuente más barata del sistema eléctrico argentino. Un mayor despacho hidro implica, en principio, menor uso de centrales que consumen combustibles fósiles más caros, lo que tiende a moderar el costo marginal de generación. La propia Entidad Binacional Yacyretá (EBY) señaló, en sus partes técnicos, que con el río crecido aguas abajo cada metro cúbico rinde menos en las turbinas, un matiz que introduce cautela sobre el alcance pleno de ese alivio.
El campo: lo que viene y lo que falta
- En las quince campañas atravesadas por el fenómeno de El Niño desde la campaña 1980/81, la soja rindió en promedio 6,1% por encima de su tendencia histórica, y el maíz 6,4% (datos de la Bolsa de Comercio de Rosario).
- Sobre una cosecha proyectada de 155,8 millones de toneladas para 2026/27, el desvío positivo típico de los años Niño podría sumar unas siete millones de toneladas de granos.
- El productor agropecuario argentino suele recordar que las inundaciones prolongadas encarecen la logística y demoran embarques, un efecto que en ciclos anteriores postergó exportaciones y sostuvo precios internos.
- La pregunta abierta es cuánto de ese potencial extra se traducirá efectivamente en mayor oferta de alimentos en la mesa, y con qué rezago.
El cuadro que dejan las últimas semanas, en definitiva, es de pulseada entre dos fuerzas: la presión al alza sobre la carne por la oferta restringida y la logística afectada, y el alivio relativo que promete la energía hidroeléctrica en un sistema acostumbrado a pagar caro el gas y el gasoil. El indicador a seguir en los próximos días es el caudal del Paraná frente al Delta, porque de su evolución dependen tanto el despacho eléctrico como la velocidad con la que el fenómeno termine de trasladarse a la góndola.
