Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Deportes ›
Deportes /

El Rojo se desangró en la vidriera y volvió con las manos vacías

Independiente vendió a sus tres mejores jugadores del momento, usó la plata para pagar deudas viejas y cerró el libro de pases sin traer a nadie. Un DT con el plantel achicado y una tribuna que ya empieza a mirar la próxima fecha con la garganta seca.

Por Martín PasottiDeportes · · hace 40 d
El Rojo se desangró en la vidriera y volvió con las manos vacías

Lo vi a Ávalos en el Libertadores de América haciendo ese gesto que tanto le sale: la mano abierta, como pidiendo silencio, después de cada gol. Se va. A Olimpia, a Paraguay, por 950 mil dólares que ni siquiera son enteramente para el Rojo: sirvieron para cancelar la tercera cuota y parte de la cuarta del pase de Zabala y para saldar lo que se le debía al propio delantero. Una venta con olor a deuda vieja más que a negocio.

Después se confirmó la salida de Lomónaco al Elche de España, a cambio de 5,5 millones de la moneda estadounidense. Pero otra vez la calculadora dirigencial trabajó para el pasado: con esa plata se canceló lo que se le debía al club español por Marcone. Bragantino, que tenía un porcentaje del pase del central, también metió la mano en el cajón. Al Rojo le quedó poco y nada.

Un patrón que se repite

  • Ávalos a Olimpia de Paraguay por 950.000 dólares, con el dinero atado a pagos pendientes.
  • Lomónaco al Elche de España por 5,5 millones de dólares, con la operación usada para cancelar deuda con el club español.
  • Gutiérrez, el chileno que era la referencia ofensiva del equipo, también emigró.
  • Loyola fue cedido a Pisa con obligación de compra de 5,5 millones de euros por el 70% del pase.
  • Sergio Barreto partió a Pachuca.
  • En todos los casos, las ventas se usaron para pagarle a otros clubes antes que para reforzar el plantel.

El Rojo se quedó sin su delantero centro, sin su zaguero más firme y sin el jugador más desequilibrante del ataque. Lo concreto: el técnico tiene menos recambios en ofensiva y en defensa, y ya van varias fechas del torneo consumidas. No hay tiempo de pretemporada, no hay caras nuevas, no hay anuncio de refuerzos antes del cierre del libro.

Y mientras el equipo se achica, la economía del club sigue apretando los dientes en cada ventana de pases. El próximo partido se va a jugar con esta realidad encima: menos nombres en el banco, más incertidumbre en la tribuna y la sensación amarga de mirar hacia adentro y no encontrar respuestas nuevas. A ganar con los que están. Como siempre en Avellaneda.

MP

Te puede interesar