El segundo pico respiratorio golpea a los más chicos y las guardias pediátricas explotan en plena transición de agosto a septiembre
En cinco semanas las consultas semanales de urgencia por males respiratorios en niños pasaron de 561 a 1.612, un salto del 187 por ciento en la provincia, mientras el Virus Sincicial Respiratorio se instala como protagonista absoluto de esta segunda ola que llegó más tarde de lo previsto
Son las nueve de la noche en la sala de espera del hospital y el olor a desinfectante se mezcla con la tos insistente de un bebé que su madre mece contra el pecho, mientras una enfermera cruza el pasillo a paso rápido y murmura que no dan abasto, y es que la escena que se repite estas últimas semanas en las guardias pediátricas tiene números que marean, porque entre finales de julio y principios de septiembre las atenciones de urgencia por enfermedades respiratorias en chicos prácticamente se triplicaron en la provincia y la curva todavía no se aplaca, con lo cual a esta altura del año ya nadie se anima a descartar nada y los pediatras empiezan a hablar abiertamente de un segundo pico que llegó tarde y pegó fuerte, como suele ocurrir cuando la temporada se estira más allá de lo previsto y los virus se relevan unos a otros en la cima del ranking de contagios.
Los números que preocupan al ministerio de Salud
La cifra es de esas que merecen leerse dos veces, porque en apenas cinco semanas las guardias pediátricas por enfermedades respiratorias pasaron de 561 a 1.612 consultas semanales, lo que equivale a un salto del 187 por ciento, y cuando se suman las atenciones de adultos y chicos el crecimiento también es alarmante, porque se duplicaron al saltar de 1.620 a 3.339 en el mismo período, de modo que lo que está pasando no es un fenómeno aislado de la pediatría sino un movimiento sísmico que sacude a todo el sistema de atención ambulatoria y que tiene una explicación muy concreta que los epidemiólogos vienen monitoreando desde hace meses.
Por qué este pico llegó más tarde de lo habitual
Lo que ocurre es que estamos ante la segunda cresta de una temporada que vino con dos jorobas en lugar de una, ya que el primer pico había la semana 21, en pleno mayo, cuando se registraron 4.431 consultas totales de guardia protagonizadas mayormente por el virus de la influenza, y ahora, con la llegada del frío más crudo y la primavera todavía sin instalarse, el que se quedó con el trono es el Virus Sincicial Respiratorio, ese viejo conocido que cada año vuelve para recordarnos que los más chiquitos del hogar pagan el precio más alto de la circulación viral y que cuando un adulto lo vive como un simple resfrío, para un bebé puede significar noches interminables con la nariz tapada, pecho lleno de flema y una internación que nadie quiere pasar.
Qué es el VSR y por qué pone en alerta a los menores de un año
El Virus Sincicial Respiratorio es un invitado frecuente que se transmite por las gotitas que despedimos al toser o estornudar y también por el contacto con superficies u objetos contaminados, de modo que un pasamanos, un juguete en la sala de espera o el abrazo de un familiar resfriado alcanzan para iniciar la cadena, y aunque en adultos y en niños más grandes suele provocar síntomas similares a los de un catarro común, con congestión nasal, tos y malestar general, el verdadero problema aparece cuando el virus se instala en los bebés y en los niños pequeños, donde puede avanzar hacia cuadros mucho más serios que terminan con la familia corriendo a la guardia a cualquier hora, como me contaba esta mañana Josefina, vecina del barrio de Belgrano mientras esperaba ser atendida con su nena de cuatro meses, que ya pasó dos veces por la consulta esta temporada y que reconoce con una mezcla de agotamiento y culpa que por momentos no sabe si está haciendo bien las cosas o si tendría que haber consultado antes.
- Bronquiolitis: es la principal complicación y consiste en una inflamación de las vías respiratorias más pequeñas que dificulta la respiración del bebé.
- Neumonía: puede aparecer como consecuencia de la infección y requiere atención inmediata.
- Riesgo en menores de un año: los bebés de menos de doce meses, y sobre todo los recién nacidos, son quienes presentan mayor probabilidad de desarrollar formas graves.
- Efectos a largo plazo: las infecciones por VSR se asocian con mayor probabilidad de episodios recurrentes de sibilancias y asma en los años siguientes.
La herramienta que casi nadie aprovecha: la vacuna gratuita para embarazadas
Frente a este escenario que se repite cada temporada con nombres y protagonistas parecidos, el ministerio de Salud provincial volvió a recordar que existe una estrategia de prevención muy concreta y que está al alcance de la mano de cualquiera que esté transitando un embarazo, porque las personas gestantes de entre 32 y 36 semanas y media pueden recibir en forma gratuita la vacuna contra el VSR, una dosis que transfiere anticuerpos al bebé antes del nacimiento y que lo protege durante sus primeros seis meses de vida, justo el período de mayor vulnerabilidad, lo que reduce de manera significativa el riesgo de bronquiolitis y neumonía grave y que, sin embargo, todavía tiene una cobertura muy por debajo de lo deseable por falta de información o por miedo a pincharse durante la gestación, y acá es donde uno se pregunta cuántas noches de guardia y cuántas internaciones se podrían evitar si la noticia llegara a tiempo a cada sala de espera y a cada centro de salud del conurbano.
El dato de este año no es un hecho aislado, porque en 2024 ya se había registrado un comportamiento en dos picos durante la temporada respiratoria, lo que confirma que el patrón dejó de ser excepcional para convertirse en la nueva normalidad con la que tenemos que convivir cada invierno, y mientras la sala de espera del hospital se sigue llenando de tos, de olor a leche tibia y de padres con cara de no haber dormido, la escena inicial con la que abrí esta nota vuelve a aparecer frente a mis ojos como un recordatorio de que la salud pública se construye con información que llega a tiempo, con vacunas que se aplican sin dudarlo y con guardias que resisten estoicas mientras los números siguen creciendo.
Una nota de contexto para llevarse a casa
Si en tu casa hay un bebé menor de un año o una persona embarazada que aún no se vacunó contra el VSR, este es un buen momento para acercarse al centro de salud más cercano y preguntar por la dosis gratuita, porque la ventana de protección para el recién nacido se juega en las semanas previas al parto y cada pinchazo que se da a tiempo es una guardia que probablemente no haya que pisar en los meses siguientes, y mientras tanto los especialistas recomiendan mantener la lactancia materna, ventilar los ambientes, lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto del bebé con personas resfriadas, cuatro consejos sencillos que suenan a disco rayado pero que en plena segunda ola respiratoria valen más que nunca.
