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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El turismo termal argentino entra en su mejor temporada y reconfigura el mapa del bienestar

Más de 40 complejos crecen a la par de la demanda: Entre Ríos y Río Hondo lideran las visitas, mientras Buenos Aires y Neuquén estrenan proyectos con perfil sanitario. La actividad se consolida como una de las apuestas más firmes del turismo de bienestar.

Por Milagros CorreaAmbiente y ríos · · hace 46 d
El turismo termal argentino entra en su mejor temporada y reconfigura el mapa del bienestar

La temporada termal ya arrancó en serio y los números lo confirman: más de cuarenta complejos distribuidos a lo largo del país registran un flujo creciente de visitantes que llegan en busca de descanso, alivio de dolencias crónicas o, simplemente, un parate en medio de la vorágine cotidiana. En los últimos diez años, la demanda prácticamente se duplicó en los dos polos históricos del sector, mientras la oferta empezó a diversificarse con aperturas recientes en la provincia de Buenos Aires y en Neuquén, lo que reconfigura el mapa tradicional del termalismo argentino.

La Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación lo resume con una definición oficial: el sector atraviesa un crecimiento sostenido a partir de la ampliación y jerarquización de su infraestructura, la diversa oferta de actividades y el creciente interés de personas que desean mejorar su bienestar en un entorno natural y de relajación. En Entre Ríos, la provincia insignia del rubro, el incremento de visitantes alcanzó el ciento diez por ciento en la última década, con una concentración de dieciséis centros termales repartidos en trece ciudades y más de dos millones y medio de turistas solo durante 2023. Santiago del Estero, con Las Termas de Río Hondo como cabecera, registró ese mismo año más de ciento setenta mil personas alojadas en hoteles termales, tras un proceso de duplicación de visitas que se extendió durante los últimos diez años.

Aperturas y rehabilitaciones que amplían el mapa termal

El fenómeno, sin embargo, no se reduce a los dos destinos clásicos. En 2023 abrió sus puertas Termas de Tapalqué, en el corazón de la provincia de Buenos Aires, una localidad ubicada a doscientos sesenta y cinco kilómetros de la Ciudad que hasta entonces no figuraba en el circuito termal nacional. Más reciente aún es la reapertura, en abril de 2026, del Centro de Rehabilitación Termal de Loncopué, en Neuquén, un establecimiento enfocado en kinesiología y fisioterapia que vuelve a funcionar después de un proceso de puesta en valor y que apunta a un público con necesidades concretas de rehabilitación motriz.

No todas las aguas son iguales: temperaturas y minerales

La experiencia termal dista de ser homogénea, ya que la temperatura y la composición mineral del agua varían según la región y definen tanto las propiedades terapéuticas como los usos posibles. Los especialistas las clasifican en hipotermales, cuando se ubican entre los veinte y los treinta y cinco grados; mesotermales, entre treinta y cinco y cuarenta y cinco; e hipertermales, cuando superan los cuarenta y cinco grados. En paralelo, según los minerales predominantes, las aguas pueden ser sulfurosas, cloruradas, bicarbonatadas o ferruginosas, entre otras variantes, y cada una presenta indicaciones y contraindicaciones específicas.

  • Hipotermales: entre 20 y 35 grados, se asocian a baños de inmersión prolongada y relajación suave.
  • Mesotermales: de 35 a 45 grados, las más habituales en piscinas terapéuticas y circuitos de bienestar.
  • Hipertermales: por encima de los 45 grados, se utilizan en tratamientos cortos y bajo control médico.
  • Composición mineral: sulfurosas, cloruradas, bicarbonatadas o ferruginosas, con efectos distintos sobre piel, articulaciones y sistema circulatorio.

En el Hotel Los Pinos, uno de los establecimientos emblemáticos de Río Hondo, las aguas promedian los cuarenta y dos grados en su punto de surgencia y oscilan entre los treinta y nueve y los cuarenta y cuatro grados en las distintas piscinas, según detallan los responsables sanitarios del lugar. Durval Chaud, médico a cargo del equipo de salud del complejo, explicó que estas aguas contienen una variedad de minerales sin una concentración muy elevada de ninguno en particular, lo que las convierte en una opción apta para públicos diversos. Los beneficios, según su mirada clínica, son sobre todo de relajación, y el sistema más beneficiado es el osteoarticular, aunque también describió efectos sobre la piel, como exfoliación, absorción de minerales y apertura de poros, además de una incidencia positiva sobre el sistema cardiovascular, ya que la vasodilatación aumenta la circulación periférica.

“Los beneficios son sobre todo de relajación, y el sistema más beneficiado es el osteoarticular.”Durval Chaud, médico responsable del equipo de salud del Hotel Los Pinos (Río Hondo)

Aun con el impulso de los últimos años, persisten asignaturas pendientes que el propio sector reconoce en voz baja y que las cámaras empresarias todavía no terminan de trasladar a una agenda pública concreta. Falta avanzar en la profesionalización del recurso humano, en la certificación uniforme de las propiedades terapéuticas del agua y en la integración de los complejos con políticas de salud que permitan derivaciones formales desde el sistema sanitario. Mientras tanto, la demanda sigue creciendo y el circuito termal argentino se consolida como uno de los capítulos más dinámicos del turismo nacional, con la expectativa razonable de que la próxima temporada vuelva a marcar un nuevo récord de visitantes.

MC
Milagros CorreaAmbiente y ríos

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