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Viernes, 16 de octubre de 2026
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En Mariano Moreno arranca una nueva cosecha de ilusiones con semillas que reparten saber

El programa Ciudad Zapallo, del PRODA, puso primera en su novena temporada con entrega gratuita de semillas y capacitación agroecológica para vecinos del interior neuquino. La cita, en el corazón de la plaza local, reunió a familias que sueñan con ver crecer un zapallo en su propio patio.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 2 h
En Mariano Moreno arranca una nueva cosecha de ilusiones con semillas que reparten saber

El aire de Mariano Moreno huele a tierra húmeda y a promesa de cosecha. Son las primeras horas de la tarde y alrededor de los puestos del programa Ciudad Zapallo se agolpan familias con bolsas en la mano, niños que corren entre los bancos y vecinos que intercambian consejos sobre riego y abonos. Es el arranque de la novena temporada consecutiva, y la escena tiene esa cadencia pausada de los pueblos del interior neuquino, donde un lanzamiento se convierte casi en una fiesta de encuentro. Yo estoy ahí, en pleno centro, observando cómo entregan bolsas con semillas y libretitas donde más tarde se volcará todo lo aprendido.

Cuatro semillas en la mano y una capacitación que va a la raíz

El PRODA lleva adelante esta propuesta desde hace casi una década, y lo que entrega, en realidad, es mucho más que un puñado de semillas: entrega la posibilidad concreta de que una familia vuelva a producir parte de su propio alimento en el patio de su casa, en el corralito, en una maceta grande o en cualquier rincón donde dé el sol. Los kits son gratuitos e incluyen cuatro variedades que cubren todo el abanico de sabores y usos en la cocina: zapallo gris plomo, alargado, anko y el imponente Atlántico gigante. La capacitación inicial, que también se da en el momento del lanzamiento, recorre los cuatro pilares de cualquier cultivo que se precie de tal: luz, temperatura, agua y suelo.

  • Zapallo gris plomo: clásico del sur argentino, pulpa firme y muy rendidor.
  • Zapallo alargado: ideal para rellenar o comer al horno.
  • Zapallo anko: de origen andino, pulpa dulce y consistencia suave.
  • Atlántico gigante: la vedette del concurso, puede superar los 20 kilos con buenos cuidados.

La experiencia manda: Daniel y un zapallo que pesa como un niño

Cuando uno escucha la experiencia de Daniel Panitrull, del paraje Los Hornos, la cosa se vuelve tangible. Daniel llegó al cierre de la temporada pasada con un zapallo de casi 24 kilos bajo el brazo y se quedó con el primer puesto del ranking que cierra cada año el programa. No es magia ni casualidad, repite quien lo escucha con atención en cada taller: con riego parejo, buena exposición al sol, pozo de plantación con materia orgánica y una mano paciente en la fecundación de la flor femenina, los rendimientos se multiplican. La suya es la mejor publicidad que podría tener Ciudad Zapallo, porque la prueba de que el método funciona está ahí, entera, sobre la mesa.

“Este es un programa que entrega semillas y saberes al mismo tiempo, con el objetivo de que las familias vuelvan a producir parte de su propio alimento.”Aldo González, director provincial del PRODA

Los números respaldan el entusiasmo. Hasta ahora, se sumaron más de 150 vecinos de Mariano Moreno, El Cholar, Loncopué y Chos Malal, lo que muestra que la propuesta no se queda en una sola localidad sino que va ramificándose por el interior neuquino con cada temporada que pasa. El formato es sencillo y por eso funciona: se entrega el kit, se dicta la primera capacitación cara a cara y luego cada vecino se lleva el seguimiento a su casa, donde el cultivo se convierte en una excusa para conversar en familia sobre de dónde sale la comida que llega al plato.

Para quienes no pudieron acercarse el día del lanzamiento, la oportunidad sigue abierta: los kits se retiran en la Dirección de Economía Circular de la municipalidad de Mariano Moreno, en horario de atención al público, hasta agotar stock. El cronograma de la temporada cerrará en mayo de 2027 con el tradicional ranking y la premiación a los zapallos más pesados y destacados, una jornada que año tras año se transforma en motivo de orgullo barrial y de picardía sana entre quienes compiten por ver cuál es el más grande. Yo me vuelvo a casa pensando que en cualquier patio neuquino puede empezar una historia de tierra, agua y sol.

SG

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