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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Gỏi cuốn: el rollito vietnamita que se come crudo, se arma en frío y se moja en maní

Una preparación tradicional de Vietnam que esquiva el aceite y el horno: oblea de arroz hidratada, langostinos, verduras crudas y una salsa que concentra todo el sabor del plato.

Por Milagros CorreaAmbiente y ríos · · hace 50 d
Gỏi cuốn: el rollito vietnamita que se come crudo, se arma en frío y se moja en maní

Los gỏi cuốn son la respuesta vietnamita para los meses en los que prender el horno o pasar horas frente a la hornalla resulta inviable. Se arman en frío, se sirven a temperatura ambiente y, a diferencia de los rollitos fritos que dominan la carta de los restaurantes asiáticos en Buenos Aires, no pasan por el aceite en ningún momento del proceso.

Una oblea que se hidrata, no se fríe

La base del plato es una oblea de papel de arroz, el mismo insumo que se usa para los clásicos rollitos spring. La diferencia es clave: aquí la oblea se sumerge apenas unos segundos en agua caliente hasta volverse flexible, se rellena y se enrolla, sin freír. El interior lleva langostinos y verduras crudas, por lo que el armado se completa con una sola fuente de calor —la del agua— y nada más.

El nombre completo, gỏi cuốn, significa literalmente "rollos de ensalada", y describe bien lo que se lleva a la mesa: una preparación fresca, liviana, pensada para el calor y con muy pocos pasos de cocción.

El truco está en el punto justo de hidratación

El manejo de la oblea es el momento más delicado del proceso y, también, el que define si el rollito llega entero al plato. Si se la deja demasiado tiempo en el agua, se vuelve frágil y se rompe al enrollar; si se la saca antes de tiempo, queda rígida y no cierra bien. La técnica consiste en retirarla del agua cuando todavía no está del todo blanda y dejarla terminar de ablandarse sola sobre la mesada mientras se dispone el relleno. Esa espera, mínima, es la que permite un enrollado prolijo y una oblea traslúcida que deja ver el contenido.

  • Hidratar la oblea de arroz solo unos segundos en agua caliente, hasta que sea flexible pero no quebradiza.
  • Retirarla antes de que esté completamente blanda y dejar que termine de ablandarse sobre la mesada.
  • Rellenar con langostinos cocidos y verduras crudas en el centro de la oblea.
  • Enrollar firme pero sin apretar, para que la oblea no se rompa ni quede tensa.
  • Servir fríos o a temperatura ambiente, con la salsa de maní en un cuenco aparte para mojar cada rollito al comer.

La salsa de maní, el corazón del plato

La oblea de arroz y las verduras aportan una base neutra, casi delicada, que necesita un contrapeso. Ese lugar lo ocupa la salsa de maní, el acompañamiento clásico del gỏi cuốn. En Vietnam se sirve en un cuenco aparte, para que cada comensal moje su rollito al momento de comerlo, y es la parte más intensa del plato. Concentra el sabor que el resto de los ingredientes deja en suspenso y, sin ella, los rollitos quedan a medio camino: bien armados, pero sin el golpe final.

El resultado final es un plato visualmente cuidado, con el relleno asomando a través de la oblea traslúcida, y una preparación sorprendentemente corta para el efecto que produce en la mesa. Como admite hacerse con anticipación y conservarse en frío hasta el momento de servir, se adapta tanto a una comida cotidiana entre semana como a una mesa con invitados, sin pedir más que un bowl con agua caliente y un rato de paciencia para el primer rollito.

MC
Milagros CorreaAmbiente y ríos

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