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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Granados y De Brito se cruzaron al aire y por las redes por un rumor sobre OLGA que nadie pudo confirmar

El conductor de LAM instaló la hipótesis de una venta de la que el propio Granados se había desmentido en privado; la réplica llegó por X, hubo chicanas cruzadas y el tema societario quedó sin resolverse.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 50 d
Granados y De Brito se cruzaron al aire y por las redes por un rumor sobre OLGA que nadie pudo confirmar

Las luces del estudio de LAM todavía estaban tibias cuando Ángel de Brito soltó, casi al pasar, un nombre que en los últimos años pesa mucho en la pantalla: OLGA. El rumor era tan concreto como volátil: Migue Granados, fundador y cara visible del canal de streaming, habría vendido su participación. El conductor lo dijo como trascendido, no como hecho, pero con la energía de quien cree que algo hay. Del otro lado, sentado en el banco que tiene en su propio canal, Granados masticaba bronca: él mismo le había aclarado a De Brito, en privado, que la operación no había existido.

Cómo arrancó el cruce

Según reconstruyó el propio De Brito en el segmento que después se viralizó, él llamó a Granados para chequear el dato antes de salir al aire. Del otro lado del teléfono, la respuesta fue clara: no, no vendí nada. Aun así, el conductor de LAM decidió sostener la versión y le agregó una capa extra: aseguró que, si la venta existió, habría sido por una cifra importante y que, aun habiéndose concretado, Granados permanecería ligado al canal aunque sin conducción diaria, supuestamente por cansancio.

Esa construcción, hecha apenas un rato después de la desmentida, fue la que encendió al protagonista. Granados salió a X con un recorte del momento y una frase seca: "El tipo pregunta en privado. Le contás que no y cuenta que sí". El mensaje condensaba lo que él considera una falla de método: preguntar para cumplir y no para escuchar.

Las chicanas y el final del round

De Brito respondió en el mismo lenguaje que usa cada noche. Le sugirió "escuchar mejor" y lo bautizó "streamer de cristal", un apodo pensado para picar justo donde más duele en el nuevo mapa de medios: la frontera cada vez más borrosa entre televisión abierta y plataformas digitales. Granados eligió cerrar con humor, un recurso que también es marca propia: "¿Vos me estás mandando a drogar, Ángel?". El tono bajó la espuma, pero dejó la pregunta flotando en el aire.

  • Granados niega haber vendido su parte en OLGA y dice haberlo aclarado en privado.
  • De Brito difundió igual la versión como trascendido no confirmado.
  • La pelea incluyó el apodo "streamer de cristal" y una ironía sobre "escuchar mejor".
  • No hubo confirmación societaria de ningún tipo.

Una pelea con historia y un dato pendiente

El cruce no nació ayer. Meses atrás, cuando Granados esquivó una nota en un canal de televisión, De Brito ya lo había tratado de "llorón" y había comparado su perfil con el de Nico Occhiato, al que describió como una versión más sólida de la nueva camada de streamers. Aquella definición dejó marca, y Granados la devolvió cuando pudo. En el medio, sobrevuela un debate que excede a los dos: cómo conviven los conductores que vienen de la TV tradicional con quienes construyeron audiencia desde YouTube y Twitch.

En ese escenario, el rumor sobre OLGA quedó sin resolución. La única respuesta oficial que se conoce es la negativa de Granados. De Brito también deslizó que Verónica Lozano y Leo Montero habían recibido propuestas para hacerse cargo de una franja en el canal, aunque ninguna prosperó. Ninguno de esos movimientos, por sí solos, confirma una transferencia de paquete accionario.

Lo que dejó a la vista el episodio es algo que en la cobertura del espectáculo se repite con insistencia: un desmentido puede vivir durante semanas a la sombra del trascendido que intenta desactivar. Granados lo dijo con su tuit; De Brito contestó que él mismo aclaró, en todo momento, que la información no estaba verificada. Las dos cosas son ciertas, y justamente por eso el caso sirve para discutir un límite que cada vez se vuelve más borroso. Como espectadora cotidiana de estos cruces, me quedo con una sensación que ya conozco: cuando un rumor llega a la pantalla después de ser desmentido por su protagonista, alguien decidió que la pregunta era más rendidora que la respuesta.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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