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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Instituto le pintó la cara a Boca en el Kempes y ya gana con el golazo de Alarcón

El capitán de la Gloria conectó de primera tras un tiro libre y desató la ilusión en Córdoba. Boca, con siete cambios pensando en la Sudamericana, apenas se sostiene con Montero como figura.

Por Martín PasottiDeportes · · hace 6 d
Instituto le pintó la cara a Boca en el Kempes y ya gana con el golazo de Alarcón

Lo vi parado en la puerta del área grande, con la camiseta blanca chorreada por el aguacero cordobés, mirando el cielo como quien espera una señal. Fernando Alarcón, el capitán de Instituto, levantó apenas la ceja cuando le dejaron la pelota a la altura del punto penal. Ni dudó. Le pegó de primera, la metió junto al palo izquierdo de Álvaro Montero y desató un estallido en el Mario Alberto Kempes que todavía debe estar sonando en los barrios de Alta Córdoba.

Porque la Gloria se lo está haciendo a Boca. Al Xeneize de toda la vida, al de las Copas, al que viene de golear a Unión en la Bombonera. Y se lo hace en su mejor momento del año: tres victorias al hilo, la ilusión de meterse por primera vez en una copa internacional y un equipo que corre, mete y mete cada vez más. El conjunto de Diego Flores se comió el primer tiempo, mereció más de un gol y solo se fue al vestuario con la diferencia mínima gracias a un arquero visitante que volvió a salvar a los suyos cuando el cero ya gritaba desde las tribunas.

Un gol con sello de la casa

El gol llegó como llegan los goles en el fútbol argentino de toda la vida. Tiro libre desde la izquierda, pelota bombeada al corazón del área, un cabezazo que la dejó muerta en el punto penal y Alarcón, que ya sabe lo que es gritar goles importantes con esta camiseta, la empujó de primera. Sin picar, sin pensarla, con la confianza del que sabe que la historia le está dando revancha. Apenas el descuento de la tarde, el capitán corrió hacia el banco y se abrazó con todo el cuerpo técnico.

Antes, Instituto ya había avisado. Giuliano Cerato se filtró por la derecha, quedó mano a mano con Montero y la rompió: el uno de Boca le contuvo el remate al primer palo y mandó la pelota al córner cuando el Kempes ya se levantaba. El arquero visitante, que volvió a ser el de las grandes tardes, volvió a salvar a un equipo que llegó a Córdoba con la cabeza en Río de Janeiro y con siete cambios respecto al once que goleó al Tatengue.

  • Arruabarrena reservó a casi todos los titulares pensando en la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama.
  • Enner Valencia fue titular y capitán alternativo, con Palacios como enlace ofensivo detrás del ecuatoriano.
  • Instituto viene de ganar tres partidos seguidos: Estudiantes de Río Cuarto, Talleres e Independiente.
  • La Gloria pelea por entrar por primera vez en su historia a una competencia internacional.
  • En el último cruce entre ambos, en marzo en la Bombonera, Boca se impuso 2-0 con goles de Aranda y Bareiro.

Boca salió a la cancha con jugadores de mentira. O casi. Williams Alarcón, Blondel, los pibes de la Reserva, un Battaglia que todavía no termina de asentarse. La idea se entiende: el jueves que viene está el cruce con Vasco da Gama y la Copa puede salvar un año que viene complicado. Pero la pregunta cae de maduro: ¿se puede jugar con el corazón dividido en dos canchas? Porque el equipo de Diego Flores no perdona y ya le ganó el primer tiempo al Xeneize con autoridad.

En lo único que Boca se salva es en su arco. Montero, otra vez Montero, volvió a ser el dueño de la tarde en Córdoba. Si no fuera por las manos del arquero nacido en y formado en Tolima, Instituto ya le habría hecho dos o tres. Por eso el primer tiempo se va con un 1-0 que le queda corto a lo que pasó en la cancha, pero que le alcanza a un equipo que cree, que corre y que, de a poco, se anima a soñar con la clasificación a la Sudamericana.

Me toca verlo desde la tribuna visitante, rodeado de hinchas de Boca que no paran de mirar el celular para ver el resultado de las otras canchas. Les digo lo que les dije cuando arrancamos a ganar: tranquilos, que el segundo tiempo es otro partido. Pero el corazón, amigos, el corazón me lo está ganando la Gloria. Y no lo puedo evitar.

“Instituto no vino a defenderse. Vino a ganar y lo está haciendo con un equipo que corre hasta el minuto 95. Esto no es casualidad.”Diego Flores, en el banco de Instituto

El complemento empieza en cualquier momento. Boca necesita reaccionar rápido, sino se vuelve a Buenos Aires con las manos vacías antes de la semifinal del jueves. Mientras tanto, en Córdoba se celebra como si fuera una final. Y con razón: la Gloria está escribiendo una página que sus hinchas van a recordar por mucho tiempo. El próximo partido de Instituto será el fin de semana que viene, como visitante, ante un rival que todavía no está definido por la programación del Clausura.

MP

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