Jeanne Tripplehorn, la actriz que aprendió a brillar lejos del foco principal de Hollywood
De la Beth Garner de Instinto básico a sus papeles en la televisión contemporánea, un recorrido por más de tres décadas de una carrera que se reescribió varias veces sin perder nunca la elegancia ni el oficio.
Hay una escena de Instinto básico que sigue funcionando como una postal del Hollywood de principios de los noventa: Sharon Stone cruzando las piernas frente a un interrogatorio, Michael Douglas detrás del escritorio y, un poco más allá, casi en penumbras, una mujer rubia que observa todo sin decir demasiado. Esa mujer era Jeanne Tripplehorn, que por entonces tenía apenas veinte años y acababa de bajarse de un avión en Los Angeles con un currículum que todavía no existía. La película era un thriller de Paul Verhoeven que ya venía envuelto en controversia, y ese casting inicial le cambió la vida para siempre.
Beth Garner no era el papel más lucido de la película ni el más comentado, y Tripplehorn lo sabe. Pero le alcanzó para ubicarse en el mapa de los estudios y para que le llegaran, casi de manera inmediata, ofertas de otro calibre. Al año siguiente la vimos del lado de Tom Cruise en La tapadera, una adaptación de John Grisham dirigida por Sydney Pollack que la confirmó como parte del circuito de las producciones importantes de la época. Ahí entendió que su carrera podía ser otra cosa: no la de una estrella clamorosa, sino la de una actriz de confianza a la que los directores querían cerca.
Los noventa como aprendizaje y la televisión como segundo aire
La segunda mitad de los años noventa la tuvo corriendo entre rodetes, sets y estrenos medianos. Very Bad Things, Dos vidas en un instante y Mickey Ojos Azules la mantuvieron en cartel, aunque cada vez con menos cartel propio y más como parte de un elenco coral. Era el momento en que muchas actrices de su generación empezaban a pelearse por un lugar en la cima, y Tripplehorn eligió un camino menos ruidoso: aceitar el oficio, aprender a decir mucho con poco y guardar energía para los proyectos que de verdad la convocaran.
Esa paciencia le pagó con creces cuando la televisión le abrió una puerta inesperada. Big Love, la serie de HBO que Bill Paxton protagonizaba sobre una comunidad poligámica en Utah, le dio uno de los roles más valorados por la crítica de toda su carrera. Después llegó Mentes criminales, donde se quedó durante 48 episodios entre 2012 y 2014, una cantidad de capítulos que le permitió construir un personaje de largo aliento y exponerse a una audiencia masiva que, en muchos casos, la descubrió ahí.
El cine independiente y el presente como plataforma
Después de un paréntesis sin estrenos en 2015 y 2016, volvió al cine de una manera poco habitual para alguien de su trayectoria: de la mano del cine independiente. Gloria Bell, la película de Sebastián Lelio en la que Julianne Moore, John Turturro y Michael Cera son parte del elenco, la encontró en un papel pequeño pero muy preciso. Su último estreno en salas data de 2020, y desde entonces su trabajo se concentra casi exclusivamente en la pantalla chica y en las plataformas de streaming.
- La edad dorada, donde se sumó a un elenco coral de época.
- La lista final, otra producción de plataformas internacionales.
- Verdades ocultas, la serie que comparte con Ethan Hawke como protagonista y cuya segunda temporada se estrena en octubre de 2025.
En declaraciones vinculadas a Verdades ocultas, la propia Tripplehorn reconoció algo que no muchas actrices se permiten decir en público: que a lo largo de su carrera aceptó proyectos con los que no se sintió plenamente satisfecha, y que esta serie representa una excepción dentro de ese recorrido. Es una confesión honesta, viniendo de alguien que construyó su reputación a base de papeles sólidos más que de declaraciones estridentes.
Más de tres décadas después de aquella primera toma en Instinto básico, la trayectoria de Jeanne Tripplehorn es la de una actriz que encontró su propio ritmo muy lejos de los grandes estrenos de Hollywood. No necesitó ser la protagonista de la película para que el público la recordara, y ese es, a mi entender, uno de los oficios más difíciles de sostener en una industria que suele premiar el ruido. Si algo demostró con el paso de los años es que se puede tener una carrera larga, respetada y vigente sin necesidad de pelearse todos los veranos por un lugar en la cima. ¿Qué papeles te gustaría verla interpretar en esta etapa de su recorrido? Yo, si me dejan opinar, sueño con verla en un drama intimista de esos que no abundan, donde el peso de la historia recaiga entero sobre los ojos de la actriz. Algo así como una última clase magistral de una de las grandes protagonistas silenciosas del cine y la televisión de las últimas décadas.
