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Viernes, 16 de octubre de 2026
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John Woo, el artesano de la cámara lenta, recupera tres obras maestras que el cine de Hong Kong le debe

El asesino, Una bala en la cabeza y Hervidero, tres de las películas más emblemáticas del director, vuelven restauradas a las plataformas de streaming con Chow Yun-Fat y Tony Leung como grandes socios creativos.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 37 d
John Woo, el artesano de la cámara lenta, recupera tres obras maestras que el cine de Hong Kong le debe

El aroma a humedad y pólvora vieja parece flotar todavía en esas cintas que John Woo rodó en el Hong Kong de fines de los ochenta y principios de los noventa, cuando la colonia británica se desperezaba hacia su propia incertidumbre y el cine local se daba el lujo de incendiar las pantallas con una violencia coreografiada como un ballet. Ahora, tres de aquellas películas acaban de regresar restauradas con una calidad técnica impecable y se pueden ver en distintas plataformas de streaming, lo que para quienes crecimos mirando esas imágenes en VHS gastados significa algo más que un estreno digital: es la posibilidad de reencontrarnos con un cine que nos enseñó a emocionarnos con un tiroteo.

Porque Woo ya tenía ese sello propio antes de desembarcar en Hollywood, antes de la melena de Nicolas Cage en Viento de fuerza 5 o del clímax derostizado de La roca. Lo había construido film tras film en un sistema de producción que le permitía llevar el tono y la violencia a extremos que la industria estadounidense después le condicionaría.

Tres películas, una misma obsesión

El primero de esos títulos restaurados es El asesino (Dip huet seung hun), la película en la que ese equilibrio entre balacera quirúrgica y melodrama descarnado alcanza su punto más alto. Chow Yun-Fat encarna a un sicario cuya historia está tejida con vínculos improbables y dilemas morales que todavía hoy pesan. El clímax, rodado entre palomas en vuelo, sigue siendo una de las imágenes más reconocibles del cine de acción de los noventa, esa postal en blanco y negro mental donde la cámara lenta congela el tiempo justo antes de la tragedia. Está disponible en Filmin, Movistar Plus y de manera gratuita en Plex.

Una bala en la cabeza (Die xue jie tou) amplía el lienzo hacia la épica con la guerra de Vietnam como telón de fondo. Tres jóvenes ven sus destinos destrozados por la violencia y la corrupción, y Tony Leung encabeza un reparto que Woo condujo con una amargura y una denuncia social mayores que en sus trabajos anteriores, aunque sin soltar la intensidad narrativa que lo caracteriza. Se consigue en Movistar Plus y también en Plex sin costo.

El clarinete como último refugio

La tercera pieza del trío es Hervidero (Lashou shentan), donde Chow Yun-Fat y Tony Leung vuelven a coincidir en un policial en el que un detective acostumbrado a matar toca el clarinete como único puente con su propia humanidad. Es, a mi entender, la película en la que Woo sintetiza con mayor precisión todos sus recursos: la tensión sostenida, el movimiento de cámara, los efectos de cámara lenta y una mirada sobre las fuerzas de seguridad que oscila entre la glorificación y la crítica. Está en Filmin y en Movistar Plus.

  • El asesino (Dip huet seung hun, 1989): drama y acción con Chow Yun-Fat como sicario atrapado entre el oficio y la culpa. Disponible en Filmin, Movistar Plus y Plex.
  • Una bala en la cabeza (Die xue jie tou, 1990): épica bélica con Tony Leung en el centro de un retrato descarnado de la guerra de Vietnam. Disponible en Movistar Plus y Plex.
  • Hervidero (Lashou shentan, 1992): policial sombrío con Chow Yun-Fat y Tony Leung, donde el clarinete funciona como último rastro de humanidad. Disponible en Filmin y Movistar Plus.

Las tres se filmaron entre 1989 y 1992, dentro de aquel sistema de producción hongkonés que todavía le daba a Woo la libertad para empujar la violencia hasta sus últimas consecuencias. Sus películas estadounidenses posteriores, como Cara a cara y otras que vinieron después, heredaron parte de aquella marca de fábrica, pero también padecieron las restricciones de un código de más rígido. Por eso estas restauraciones importan: nos devuelven al Woo más libre, al que todavía creía que una escena podía ser al mismo tiempo un duelo de pistolas y un estallido emocional.

Personalmente, vuelvo a estas películas cada tanto como quien regresa a una casa de la infancia. Reconozco cada plano, cada giro de la trama, cada nota musical que Woo eligió para subrayar el drama, y sin embargo me siguen golpeando con la misma fuerza que la primera vez. Si alguna vez sintieron curiosidad por entender de dónde viene el cine de acción que todavía hoy bebe de esa fuente, o simplemente quieren pasar un par de noches en buena compañía, estas tres restauraciones son una invitación que no conviene dejar pasar.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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