La canción que reescribió el final: cómo Haute & Freddy le cambiaron la cara a la nueva 'Carrie'
Mike Flanagan ouviu 'Shy Girl' antes de que saliera al mercado y terminó modificando el último episodio de su adaptación de Stephen King. El dúo se volvió la columna vertebral sonora de los ocho capítulos y hasta se coló en el guardarropa de los personajes.
Me imagino la sala de edición de Mike Flanagan como un lugar donde siempre huele a café recalentado y donde alguien, tarde o temprano, termina bajando la persiana porque ya nadie se acuerda de que es de día. En ese tipo de oficinas pasan las cosas raras que después cambian una serie entera. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con Carrie, la nueva producción de Prime Video que adapta la novela de Stephen King: una canción que todavía no se había publicado le torció el rumbo al último episodio y, de paso, le definió el alma a los ocho capítulos.
Un flechazo antes del lanzamiento
El tema en cuestión es Shy Girl, del dúo Haute & Freddy. Flanagan lo escuchó durante el desarrollo del proyecto, antes de que el álbum viera la luz, y la reacción fue tan inmediata como concreta. "Escuchamos Shy Girl y me hizo reescribir el episodio 8 para incluirla en la serie", contó el director. El capítulo final, titulado Física de la P.A., mete la canción en medio del baile de graduación que cierra la trama, con Summer H. Howell como Carrie White, la adolescente aislada por su madre Margaret, interpretada por Samantha Sloyan.
“Escuchamos Shy Girl y me hizo reescribir el episodio 8 para incluirla en la serie.”Mike Flanagan
Pero la influencia del dúo no se quedó ahí. Flanagan se sentó a escuchar el álbum entero antes del lanzamiento y tuvo una de esas certezas que aparecen pocas veces en una producción. "Pensé: 'Esta es nuestra serie'", recordó. A partir de ahí, Haute & Freddy dejaron de ser una referencia más y se transformaron en el ADN del proyecto. El propio Flanagan lo resumió con una imagen bien gráfica: dijo que el dúo se convirtió en "la identidad genética del sonido de nuestra serie", y que muy pronto pasó a ser la identidad musical del equipo.
Una remera que viaja entre personajes
Esa conexión se coló incluso en el vestuario, que es uno de los lugares donde una serie termina mostrando sus obsesiones. En uno de los episodios, Carrie encuentra en el departamento de objetos perdidos del instituto una camiseta del dúo que pertenece a Tina, el personaje de Josie Totah. La protagonista la reutiliza y termina armando su propia versión de la prenda, un detalle chico pero muy elocuente, que al director le arrancó una sonrisa: "Nos pareció genial hacer la camiseta. Me encanta esa camiseta".
- Shy Girl, de Haute & Freddy, se incluyó en el episodio final tras una escucha casual del director.
- Flanagan define al dúo como la "identidad genética" del sonido de la serie.
- Una remera de Haute & Freddy aparece en la trama y pasa de un personaje a otro.
- El guión también incorpora versos de A Tunnel Under Ocean Blvd, de Lana Del Rey.
Además del peso de Haute & Freddy, la serie suma en su guión la letra de A Tunnel Under Ocean Blvd, de Lana Del Rey, y el resto de las decisiones musicales fueron tomando forma de manera más orgánica durante el rodaje y la posproducción. La historia sigue a Carrie, una adolescente que creció aislada bajo la tutela de una madre profundamente religiosa, cuya muerte repentina la deja expuesta a un mundo que nunca la tuvo en cuenta, hasta que la graduación la pone en el centro del escenario. Es ahí donde Shy Girl entra a jugar, no como un tema de fondo sino como una especie de banda de sonido que ya estaba sonando antes de que alguien escribiera la escena.
Si me permiten la opinión, lo más lindo de esta historia no es el golpe de efecto del final, sino el camino inverso al que estamos acostumbrados: una vez más, la música no llegó para decorar las imágenes, sino que las imágenes se acomodaron alrededor de la música. Y eso, tratándose de un director con la trayectoria de Flanagan y de una historia tan revisitada como la de Carrie, dice bastante de cómo se está pensando el oficio audiovisual hoy. Me quedo con la imagen de Flanagan escuchando un álbum que todavía no existía en las plataformas y decidiendo, casi por instinto, que esa era su serie. A veces, los grandes movimientos creativos nacen de una obsesión tan personal que después se vuelve universal.
