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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La cuenta regresiva hacia el dígito: la experiencia regional muestra que la última milla es la más larga

La inflación mensual cayó al 2,1% en julio, pero la variación interanual todavía navega por encima del 30%. Cuánto tardaron otros países latinoamericanos en pasar de ese umbral a un dígito sostenido y por qué la última etapa suele ser la más lenta.

Por Luciana ZurbriggenEconomía · · hace 46 d
La cuenta regresiva hacia el dígito: la experiencia regional muestra que la última milla es la más larga

La inflación mensual en Argentina se ubicó en 2,1% en julio de 2026, una cifra que confirma la desaceleración de los precios respecto de los picos cercanos al 25% mensual que el país atravesó a finales de 2023. Sin embargo, la foto de doce meses todavía muestra una variación acumulada superior al 30%, un umbral que la economía local busca perforar desde hace varios trimestres sin lograrlo, según los registros oficiales del INDEC.

Vamos a los números: desde mayo de 2025, cuando la suba mensual había sido de 1,5%, los precios retomaron impulso y llegaron a 3,4% en marzo de 2026. En los meses siguientes la tendencia volvió a mejorar, aunque julio trajo un repunte vinculado al rubro Esparcimiento y Recreación, que tiene comportamiento estacional en invierno. El sendero, en definitiva, no fue en línea recta.

Cuánto tardó la región en pasar del 30% al dígito

  • Brasil y Ecuador: dos años, con planes excepcionales (Plan Real y dolarización).
  • México, Perú y Uruguay: cuatro años.
  • Guatemala: seis años.
  • Paraguay y Colombia: nueve años.
  • Chile, El Salvador y Honduras: diez años.

La experiencia regional permite dimensionar lo que viene. Salvo los casos atípicos de Brasil, que aplicó el Plan Real en 1994 con nueva moneda y ancla cambiaria, y de Ecuador, que dolarizó su economía en 2000, el resto de los países de América Latina necesitó entre cuatro y diez años para consolidar una inflación de un solo dígito una vez que la variación anual se acercaba al 30%.

“Los procesos de desinflación no son lineales, y el tramo final suele ser el más difícil. Salvo Ecuador y Brasil, al resto de la región le llevó entre 4 y 10 años bajar la inflación desde niveles cercanos al 30% hasta un dígito de forma sostenida.”Ignacio Sniechowski, jefe de Research de IEB

La razón detrás de esa demora tiene una lógica concreta. La primera etapa de una baja suele ser más rápida porque se revierten grandes shocks de precios relativos, se estabiliza la energía y se normalizan las cadenas de suministro. La segunda etapa es más lenta porque el foco se traslada hacia los componentes más persistentes del índice: alquileres, servicios médicos, seguros, transporte y salarios. Esas categorías ajustan con rezago porque dependen de contratos, costos laborales y expectativas ancladas, explicó Federico Filippini, jefe de Research de Adcap Grupo Financiero. La consecuencia para el bolsillo es directa: los aumentos no se cortan de golpe, sino que se vuelven más lentos y continúan durante un período prolongado.

En términos de comparaciones con el mismo mes del año anterior, la dinámica regional sugiere que la economía argentina se encuentra en la transición hacia la segunda etapa, caracterizada por una inflación descendente pero todavía con piso de dos dígitos. El indicador a seguir en las próximas semanas será la variación mensual de los servicios regulados y de los alquileres, junto con la evolución de los salarios negociados en paritarias, ya que esos componentes suelen ser los que marcan el ritmo del último tramo hacia la desinflación sostenida.

LZ

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