La despedida de Presley Gerber: el chico del comercial de Pepsi junto a su madre que no llegó a los treinta
La Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles confirmó la muerte del modelo a los 27 años, mientras estaba internado en un centro de rehabilitación de California. La noticia vuelve a poner en primer plano la lucha que él mismo había relatado en redes y el pedido de privacidad que hicieron sus allegados.
Hay una imagen que me cuesta sacarme de la retina, esa que Cindy Crawford miraba a cámara con esa elegancia suya de toda la vida y, a su lado, un chico de rasgos suaves, casi tímido, con la misma mandíbula marcada y los mismos ojos claros que ella. Era Presley Gerber, su hijo mayor, en aquel comercial de Pepsi que se emitió durante la Super Bowl LII en 2018. La publicidad era apenas un momento de la pantalla, nada más, y sin embargo quedó flotando como un retrato familiar entrañable. Hoy, a sus 27 años, ese chico ya no está, y la imagen de la tele, la del spot y la de las pasarelas internacionales, se vuelve inevitablemente un recorte de algo que se cortó demasiado pronto.
La confirmación del fallecimiento llegó de la mano de la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles, que sostuvo que Presley se encontraba internado en un centro de rehabilitación de California, donde estaba bajo tratamiento por problemas vinculados al consumo de drogas y alcohol. La noticia cayó con esa mezcla de impacto y de algo que, de algún modo, muchos de los que seguían su cuenta de Instagram presentían: en diciembre de 2025, él mismo había publicado un video, después borrado, en el que hablaba con voz cansada de los medicamentos que tomaba, de los ataques de pánico que lo sacudían y de un listado de pérdidas personales que, según dijo, se le habían acumulado en el pecho. Quería, contó, encontrar un camino para pedir ayuda y, sobre todo, quería decirle a alguien que estuviera pasando por lo mismo que no estaba solo.
El pedido de privacidad y la voz de la familia
Cuando la noticia empezó a circular, los allegados salieron con un comunicado breve y directo: pidieron privacidad y respeto para la familia. La propia Cindy Crawford había sido muy explícita en aquel diciembre, dejándole a su hijo un mensaje que hoy suena a despedida anticipada: Presley, te queremos y no estás solo. Kaia, su hermana menor, también había hablado del tema en una entrevista, y lo que dijo se me quedó pegado: explicó que durante mucho tiempo había dejado de lado sus propias necesidades porque sentía que sus padres tenían que ocuparse de las de su hermano, y que esa dinámica la había hecho más reticente a pedir ayuda para ella misma. Es la parte menos glamorosa y más humana de ser hijo de dos famosos, y al mismo tiempo la más reconocible para cualquiera que haya convivido con un familiar que pelea sus propios fantasmas.
Una carrera que arrancó a los 16 y desfiló por las grandes marcas
- Empezó a modelar a los 16 años, siguiendo los pasos de su madre y, más tarde, de su hermana menor Kaia.
- Desfiló y participó de campañas para Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren.
- En 2018 compartió pantalla con Cindy Crawford en el comercial de Pepsi que se emitió durante la Super Bowl LII.
- Nació el 2 de julio de 1999 en Brentwood, Los Ángeles, y era el mayor de los dos hijos del matrimonio entre Crawford y el empresario Rande Gerber.
“Presley, te queremos y no estás solo.”Cindy Crawford, en un mensaje a su hijo en diciembre de 2025
Yo no lo seguí de cerca en sus años de pasarela europea, lo confieso, pero me acuerdo de haber cruzado su nombre en alguna nota sobre las nuevas caras de las campañas de Dolce & Gabbana y de haber pensado eso que muchas veces pienso con los hijos de las supermodelos: que cargar con la herencia genética de una Crawford o de un Gerber no debe ser precisamente un paseo. Es una mochila pesada en una industria que suele ser despiadada con los cuerpos y con las cabezas, y a Presley le tocó además una época en la que la exposición en redes sociales amplifica cada altibajo. Por eso, más allá del dolor de una madre, de una hermana y de un padre que seguramente todavía no termina de procesar lo que pasó, lo que más rescato de su breve paso por la vida pública es ese intento genuino de tender una mano a desconocidos a través de una pantalla: contar lo que le pasaba, pedir ayuda y repetir, como un mantra, que nadie tiene que atravesar eso solo. Si hay algo que quiero llevarme de Presley Gerber, es esa valentía de mostrarse vulnerable en público cuando todo el mundo alrededor le pedía que fuera una postal perfecta.
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