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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La inflación se mueve en una franja de 1,6% a 1,8% mensual y los analistas no avizoran una caída más profunda en el corto plazo

El índice de septiembre cerró en 1,9% y confirmó un patrón en zigzag que, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, se sostendría al menos hasta marzo del año próximo. Tarifas, prepagas, alquileres y paritarias operan como mecanismos de traspaso que ancla el costo de vida por encima de lo que muestran los precios de libre competencia.

Por Luciana ZurbriggenEconomía · · hace 1 h
La inflación se mueve en una franja de 1,6% a 1,8% mensual y los analistas no avizoran una caída más profunda en el corto plazo

La inflación de septiembre se ubicó en 1,9% y consolidó un comportamiento que se viene repitiendo a lo largo del año: un mes baja, el siguiente sube, y así sucesivamente. Las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central de la República Argentina muestran esa misma dinámica para los próximos meses, con cifras que se mueven en un rango estrecho y que, en ningún caso, perforan un piso del 1,6% mensual.

Vamos a los números: lo que proyecta el REM hasta marzo de 2027

  • Octubre: 1,7% mensual
  • Noviembre: 1,6% mensual
  • Diciembre: 1,8% mensual
  • Enero de 2027: 1,6% mensual
  • Febrero de 2027: 1,6% mensual
  • Marzo de 2027: 1,7% mensual

La persistencia de ese piso del 1,6% en las expectativas del panel de analistas consultados por el Banco Central refleja la dificultad para profundizar la baja. Frente a ese escenario, la comparación con septiembre del año anterior arroja una desaceleración relevante, dado que en aquel mes el indicador había sido sensiblemente más elevado. Se trata, sin embargo, de una baja en el promedio anual que convive con una dinámica mensual zigzag que los especialistas esperan que se prolongue hasta bien entrado 2027.

Detrás de ese recorrido irregular operan varios mecanismos que trasladan los aumentos ya registrados hacia los meses que siguen. Jubilaciones, tarifas de servicios públicos, cuotas de medicina prepaga, alquileres y paritarias se ajustan tomando como referencia la inflación efectivamente ocurrida. El resultado es que los incrementos del pasado reciente no desaparecen del índice, sino que reaparecen, con distintos rezagos, en los meses subsiguientes. A esa inercia se suma la recomposición de los precios regulados, que en lo que va del año acumularon una suba del 31,5%, frente al 21,8% que registró la inflación núcleo. Esa brecha de casi diez puntos porcentuales entre regulados y núcleo presiona sobre el índice general aun cuando los bienes y servicios de libre competencia muestran un ritmo más moderado.

La estacionalidad completa el cuadro. Rubros como indumentaria, turismo, frutas y verduras concentran subas en determinados meses del año y generan saltos puntuales que interrumpen la tendencia. La nafta y la carne pueden sumar variaciones adicionales según factores climáticos o movimientos del mercado internacional, lo que introduce un componente de volatilidad adicional sobre un piso que ya de por sí se muestra rígido a la baja.

“Es bastante rápido bajar la inflación desde niveles muy elevados, pero después cuesta muchísimo más bajar lo que sería la inflación inercial. En los procesos de estabilización de la región que lograron resultados, la baja a un dígito anual tomó más de tres o cuatro años.”Juan Manuel Telechea
“Un proceso de desinflación puede tener repuntes mensuales sin que eso implique un cambio de tendencia.”Diego Piccardo, Fundación Libertad y Progreso

En esa misma línea, desde EcoGo, Fiorella Scalise describió cómo la indexación de tarifas, alquileres, prepagas, cuotas escolares y salarios mantiene los aumentos atados a la inflación pasada en distintas proporciones, configurando una suerte de engranaje que prolonga la inercia. Para los economistas consultados, la clave pasa por distinguir entre los repuntes coyunturales y un eventual quiebre de la tendencia: mientras las proyecciones del REM se mantengan en el rango de 1,6% a 1,8% mensual, no cabría esperar una aceleración, pero tampoco una caída pronunciada. El indicador a seguir en las próximas publicaciones del INDEC será, justamente, la evolución de los precios regulados y su convergencia con el comportamiento del núcleo: una reducción de la brecha entre ambos componentes sería la primera señal de que la inercia comienza a aflojarse.

LZ

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