La noche en que María O'Donnell se quedó con todo y la radio volvió a vestirse de fiesta
La APTRA entregó los Martín Fierro de Radio 2026 en el Goldencenter, con una gala que tuvo a la periodista como gran ganadora y un emotivo recuerdo a dos voces históricas de la radiofonía argentina.
Me imagino perfectamente la escena: las luces tibias del Goldencenter, el murmullo creciente de una industria que vive de la palabra hablada, las cámaras ubicándose entre las mesas y esa sensación de que cada estatuilla entregada es, en el fondo, un reconocimiento al oficio de contar el mundo con la voz. Así arrancó la noche de los Martín Fierro de Radio 2026, la ceremonia con la que la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas volvió a ponerle corbata y aplausos a un año entero de programación radial, con la conducción de Luciana Rubinska y Luis Novaresio como guías de una velada que, como cada año, mezcló rigor periodístico con la lógica inevitable de cualquier premiación: la de celebrar, pero también la de repartir.
Y en el centro absoluto de la fiesta estuvo María O'Donnell, una de las firmas más sólidas del periodismo argentino, que ya había cosechado distinciones a lo largo de su carrera pero que en esta edición se llevó el premio más codiciado: el Martín Fierro de Oro, ese reconocimiento que distingue a la figura más destacada de la temporada y que se entrega una sola vez por noche. La periodista, además, sumó el galardón específico a la mejor labor periodística femenina en radio, una terna que volvió a poner en primer plano el trabajo cotidiano de las mujeres que construyen la información desde el micrófono.
El mapa completo de los ganadores
- María O'Donnell: Martín Fierro de Oro y mejor labor periodística femenina.
- Eduardo Feinmann: mejor labor periodística masculina.
- Jonatan Viale y su equipo: mejor programa periodístico vespertino de AM por Pan y circo.
- Rolando Graña: mejor programa periodístico matutino de AM por Rolando por la mañana.
- Gabriel Anello y equipo: mejor programa deportivo por Súper Mitre deportivo.
- Alfredo Rosso: mejor programa musical en AM por La trama celeste.
- Diego Notario y Aspen Club: mejor programa musical en FM.
- Gustavo Campana: mejor programa cultural/educativo por Después de todo.
- Alejandro Cánepa: mejor programa agropecuario por La hora del campo.
- Fernando Mancini y equipo: mejor programa nocturno por Acá hay buen fútbol.
- Sebastián Bresler: mejor locución masculina.
- Gigi Ribaloff: mejor locución femenina.
- Gabriel Marsili: mejor labor en operación.
- El Delta Music Team: mejor musicalización.
- Rotativo del aire: mejor servicio informativo.
El reparto de estatuillas, como se ve, cubrió todo el espectro: del deporte a la música, de la cultura al campo, de la operación técnica a la musicalización, porque los Martín Fierro de radio no premian solamente a quienes quedan frente al micrófono, sino también a ese ejército invisible de operadores, musicalizadores y locutores que hacen posible que un programa llegue limpio al oyente.
Los homenajes que le pusieron emoción a la noche
Pero si algo distingue a esta entrega, además de los ganadores, son los dos momentos que la organización eligió para detenerse y mirar hacia atrás: el homenaje a Julio Lagos, una de las voces más reconocibles de la radiofonía argentina, y el recuerdo al querido Oscar Negro González Oro, fallecido en 2024, conductor entrañable que dejó una huella profunda en varias generaciones de oyentes. En una gala pensada para celebrar el presente, esos instantes sirvieron para recordar de dónde viene la radio y por qué sigue siendo, malgré tout, un medio insustituible en la vida cotidiana de millones de argentinos.
Ahora bien, yendo a lo que me preguntan: la sorpresa de la noche, al menos para mí, fue ver a María O'Donnell consagrarse con el Oro, no porque no lo merezca, sino porque su carrera, que arrancó hace décadas en distintos medios gráficos, radiales y televisivos, parecía ya estar tan consolidada que uno corría el riesgo de dar por hecho su lugar. Que la APTRA haya decidido distinguirla con el premio mayor de la radio 2026 me parece un gesto lindo y merecido, y un recordatorio de que la radio argentina, aun en tiempos de streaming y de plataformas, sigue sabiendo reconocer a quienes la hacen grande con talento y honestidad. Personalmente, me fui de la cobertura con esa sensación cálida que solo dejan las noches en las que la justicia de un premio, por una vez, parece inobjetable.
