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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La Plata se prende fuego: Fritzler arriba y Palazzo a la sombra, el TC Pick Up no perdona

Trece camionetas, un playoff que recién empieza y un Mouras que vuelve a rugir: todo lo que hay que saber antes de que la Copa de Oro del TC Pick Up se dispute en el circuito platense.

Por Martín PasottiDeportes · · hace 2 d
La Plata se prende fuego: Fritzler arriba y Palazzo a la sombra, el TC Pick Up no perdona

Lo veo a Otto Fritzler en el tramo final de Balcarce, con la camioneta cruzada sobre el asfalto, levantando tierra con el overboost y haciendo gestos por el espejo como quien espanta a un moscardón. Ese pibe llegó solo a la punta del playoff y ahora se planta en La Plata con la chequera del campeonato a su nombre. Del otro lado de la ventanilla, Hernán Palazzo, ganador de la fecha inaugural, le sopla la nuca con la sonrisa del que ya sabe cómo se gana una final.

El Mouras, que de Roberto Mouras tiene solo el nombre y el polvo en las tribunas, recibe la segunda parada de la Copa de Oro. Son apenas trece las camionetas que se anota la principal, cinco menos que en la apertura. Menos nombres en la planilla, pero más dientes apretados: cuando se achica la tropa, el que entra enredado paga el pato.

Cómo llega cada uno al Mouras

  • Fritzler manda en el playoff con la diferencia que Palazzo no le pudo descontar en Balcarce.
  • Palazzo llega como ganador de la primera fecha y con la chapa de candidato.
  • En las Pista Pick Up, Tomás Pellandino sostiene la punta con 13 anotados, los mismos que la categoría mayor.
  • TC Mouras, Fórmula 3 Metropolitana y Turismo 4000 Argentino completan la jornada para que nadie se quede sin girera en boxes.

La Copa de Oro es vieja conocida de los fierreros: los mejores del campeonato regular entran, suman en cada fecha y el que pega el batacazo en la última se lleva la corona. Acá no hay wildcard ni segunda oportunidad. Cada manga pesa lo que no está escrito en ningún reglamento.

Vuelvo al Mouras con el mismo entusiasmo con el que iba hace veinte años, cuando me quedaba en la curva uno con el termo bajo la tribuna y el radiator del Gol Trends hirviendo del esfuerzo. Hoy la camionita del TC Pista es otra cosa, pero la sensación es la misma: el playón lleno de mecánicos con mate, las pole position cantadas a los gritos y el olor a goma quemada que se pega hasta en la camisa del domingo. Que se cuide Fritzler, que La Plata no le regala nada a nadie. La próxima parada ya está servida.

MP

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