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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La sala donde se cruzan las decisiones: llega la tercera temporada de Operaciones especiales: Lioness con una misión en Donetsk

Zoe Saldaña y Nicole Kidman encabezan una entrega que arranca con un secuestro y retrocede hasta una infiltración de la CIA en territorio ruso. La nueva temporada de la serie de Taylor Sheridan ya está disponible en SkyShowtime, aunque sin precisiones para el público argentino.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 16 d
La sala donde se cruzan las decisiones: llega la tercera temporada de Operaciones especiales: Lioness con una misión en Donetsk

Me imagino la pantalla apenas se enciende: una sala de operaciones con varias pantallas encendidas, luces tenues y dos mujeres mirándose de un lado al otro de una mesa larga. En algún lugar entre ese cuarto y un punto remoto de Donetsk empieza esta tercera temporada de Operaciones especiales: Lioness, la serie de Taylor Sheridan que vuelve a poner a Zoe Saldaña y a Nicole Kidman en el centro de un thriller de espionaje con ribetes militares. La propuesta combina infiltraciones sobre el terreno con esas conversaciones en despachos donde se decide el destino de una misión, un equilibrio que ya había sido marca de la casa en entregas anteriores y que acá vuelve a funcionar como columna vertebral.

Dos momentos de la misma historia

La temporada se organiza alrededor de dos hechos que, vistos de cerca, terminan siendo las dos caras de una misma moneda. El primero es un secuestro: cuando arranca el relato, el personaje de Saldaña aparece en manos de fuerzas rusas. El segundo es la misión anterior que permite entender cómo se llegó hasta ahí: la CIA envía al equipo Lioness a Donetsk con el objetivo de localizar a un integrante del servicio secreto ruso. La relación entre esa infiltración y la captura posterior es uno de los ejes narrativos de los nuevos episodios, y la serie va y vuelve entre presente y pasado para mostrar cómo una operación que parecía cerrada termina abriendo una herida mucho más profunda.

Esa decisión de empezar por el secuestro y después reconstruir los meses previos le da a la entrega un pulso particular. Por un lado está la urgencia de saber qué pasó con Saldaña; por otro, la construcción pausada de los pasos que llevaron al equipo hasta ese punto. Esa ida y vuelta es la que sostiene el componente de intriga, y la que vuelve a mostrar por qué Sheridan se siente cómodo en este tipo de relatos: la acción nunca termina de desligarse de la planificación, y las dos camadas se necesitan mutuamente para que la historia funcione.

  • Thriller de espías con acción militar, centrado en operaciones antiterroristas de la CIA.
  • Protagonizada por Zoe Saldaña y Nicole Kidman, dirigida por la producción televisiva de Taylor Sheridan.
  • Trama organizada en dos tiempos: un secuestro en el presente y una infiltración previa en Donetsk.
  • Alternancia entre escenas de campo, infiltraciones y conversaciones en despachos.
  • Temporada ya finalizada y disponible en la plataforma SkyShowtime, sin precisiones sobre el acceso en la Argentina.

Si algo vuelve a aparecer con fuerza en estos episodios es el contraste entre los dos espacios de la guerra secreta. Por el otro lado están las operaciones: traslados, infiltraciones, movimientos calculados al milímetro, actrices y actores corriendo bajo la lluvia o cruzando controles. Por el otro, las mesas de reuniones donde se decide cada paso, donde una frase dicha en voz baja cambia el rumbo de una misión entera. La serie vuelve a apostar a ese cruce y lo trabaja con un ritmo que va de la tensión contenida en los despachos a la descarga de adrenalina en el terreno, sin descuidar nunca el costado humano de quienes toman esas decisiones.

Para quien se acerque por primera vez, alcanza con saber que es un thriller de espías con dos protagonistas muy reconocibles y un autor con sello propio. Para quien ya vio las temporadas anteriores, va a encontrar varias constantes: la misma preocupación por mostrar el precio personal de las operaciones, el mismo interés por los equipos mayoritariamente femeninos en un terreno históricamente masculino, y la misma idea de que una misión no termina cuando se cierra el operativo, sino mucho después, en la cabeza de quienes participaron. Esa mirada es la que le da a Lioness su identidad dentro del universo de Sheridan, junto a títulos como Yellowstone o Mayor of Kingstown, y la que hace que cada nueva entrega se lea como una pieza de un proyecto más grande sobre el poder, la lealtad y las zonas grises del oficio de espía.

Me quedo, si me lo permiten, con una sensación muy concreta mientras escribo esta nota: la de estar entrando a una sala de cine donde ya empieza a armarse una operación. Luces bajas, murmullos, dos mujeres que se miran a los ojos y saben que lo que digan en los próximos minutos va a cambiar varias vidas. Esa mezcla entre ambas. Esa es, para mí, la verdadera firma de Operaciones especiales: Lioness en su tercera temporada: una serie que no se conforma con mostrar infiltraciones espectaculares y que, en cada escena, vuelve arecordarnos que las decisiones más importantes se toman en voz baja, alrededor de una mesa, antes de que empiece la acción.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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