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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La variante de un gen que puede cambiar la forma de incorporar folato

Una condición frecuente dificulta convertir el ácido fólico en una forma utilizable por el organismo. Especialistas consultados en el material sostienen que el diagnóstico y el reemplazo de la suplementación pueden marcar una diferencia concreta.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 41 d
La variante de un gen que puede cambiar la forma de incorporar folato

La consulta empieza con una pregunta que parece sencilla: ¿por qué una persona puede ingerir suficiente folato y, aun así, presentar síntomas asociados con una deficiencia? La respuesta que propone el material gira alrededor del gen MTHFR, siglas de metilentetrahidrofolato reductasa, una pieza necesaria para transformar el folato en su forma activa y aprovecharlo.

Cuando existe una variante común de ese gen, el proceso no se completa correctamente. El cuerpo recibe folato o ácido fólico, pero no puede convertirlo con la eficiencia necesaria. Según el texto, esta variante está presente en aproximadamente el 46 por ciento de la población mundial y podría [rse] con una mayor incidencia de ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y abortos espontáneos.

Una modificación concreta en la suplementación

El cambio práctico consiste en reemplazar el ácido fólico por metilfolato, también llamado 5-MTHF, que es la forma biodisponible y no necesita atravesar el mismo proceso de conversión. El material indica que esta alternativa debe considerarse tanto en suplementos individuales como en vitaminas prenatales para mujeres en etapa gestacional que presenten la variante.

La diferencia entre el folato natural de los alimentos y el ácido fólico es importante. El primero aparece de manera natural en la alimentación; el segundo es un compuesto sintetizado en laboratorio en 1943. Desde 1993, distintos gobiernos dispusieron su incorporación obligatoria en granos procesados, como panes, harinas, cereales y pastas. Para quienes tienen la variante, ese aporte puede acumularse sin ser procesado adecuadamente.

“Las personas no están rotas, simplemente tienen una deficiencia.”Gary Brecka, especialista en biología humana

El material también menciona la vitamina D3 y la necesidad de administrarla junto con vitamina K2, una combinación vinculada con la distribución del calcio: la D3 actúa como molécula de transporte de calcio, mientras que la K2 determina si ese mineral llega al hueso o se deposita en otros tejidos. En ese marco, se señala como recomendación mínima una dosis diaria de 5.000 unidades internacionales de vitamina D3, incluso con exposición solar regular.

La evidencia citada en el material ubica el rango clínico normal de vitamina D entre 30 y 100 nanogramos por decilitro, pero advierte que 30 nanogramas pueden representar en la práctica una deficiencia. También indica que los niveles asociados con menor riesgo de ciertas enfermedades, entre ellas el cáncer de mama en mujeres, se sitúan entre 60 y 80 nanogramos por decilitro.

SG

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