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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Leuco y Martínez, otra vez juntos: la extrañeza como protagonista del reencuentros

Los periodistas, separados desde 2024, se sometieron a un cuestionario cruzado en vivo. Entre silencios en redes, mensajes borrados y confesiones a flor de piel, el segmento dejó en claro que el vínculo todavía late. La palabra más repetida fue una sola: extraña.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 31 d
Leuco y Martínez, otra vez juntos: la extrañeza como protagonista del reencuentros

Hay una imagen que se me quedó pegada del segmento y que vale la pena reconstruir antes de seguir: dos personas que se conocieron haciendo tele, que compartieron cámara y código de redacción, sentadas ahora en lados distintos de un estudio, con un conductor en el medio haciendo de moderador y un set iluminado como si fuera una sobremesa de domingo. Esa postal, medio cálida medio incómoda, condensa todo lo que pasó al aire: una expareja que puede hablar de lo que fue sin destrozarse, pero que todavía, cuando le preguntan si la extraña, contesta con un honestidad casi innecesaria.

Diego Leuco y Sofi Martínez, que fueron dupla profesional y sentimental durante casi ocho años y se separaron de manera definitiva en 2024, protagonizaron un cuestionario cruzado en un programa de entretenimiento. La mecánica era sencilla y un poco cruel, como suelen ser estos juegos: preguntas sobre la convivencia pasada, sobre el comportamiento en redes después del corte y sobre los objetos y recuerdos que quedaron flotando entre los dos. Nada de lo que se dijeron fue nuevo para el periodismo del corazón argentino, que viene siguiendo el vínculo desde hace rato, pero el contexto cambió: acá no había un panel de chimentos filtrando datos, sino ellos dos, mirándose a la cara, contestando lo que les tocaba.

Lo que se dijeron, palabra por palabra

Uno de los cruces más comentados fue el de las redes sociales, ymente me parece el más revelador de todos, porque habla de cómo se gestiona hoy el duelo sentimental. Martínez fue directa: contó que el mismo día de la separación silenció a Leuco en todas sus plataformas y que hasta hoy no volvió a habilitarlo. No lo bloqueó, lo silenció, que es una categoría distinta: es la decisión consciente de no querer ver al otro, pero también de no querer borrarlo del todo. Ella lo explicó con una frase que me sonó casi a manual de relaciones digitales: "Era mejor silenciarte que eliminarte". Leuco, del otro lado, reconoció que esa decisión todavía le pesaba, que lo vivía como una especie de exilio virtual del que no termina de entender los plazos.

“Muchas veces, sí. Más veces sí que no.”Diego Leuco

En el medio de ese cruce aparecieron confesiones menores, de las que parecen chiquitas pero terminan diciendo todo. Leuco contó, por ejemplo, que la energía de los fines de semana de Martínez es algo que empezó a extrañar con más fuerza después de la ruptura, una de esas cosas que uno no sabe que extraña hasta que la falta se hace costumbre. Y reveló un detalle que me hizo reír y me dio ternura al mismo tiempo: dijo que muchas veces le escribió mensajes larguísimos, con esa forma de redactar que tienen los que vienen del oficio de escribir, y que después los borraba sin enviar. "Yo soy de escribir largo", admitió, como excusándose de antemano por el volumen de borradores que nunca llegaron a destino. Martínez, que lo conoce bien, le respondió entre risas que efectivamente tiene talento para eso, confirmando sin querer que esos mensajes existen en alguna nube y que ella, de algún modo, sabe cómo serían.

  • Martínez contó que no eliminó las fotos compartidas, pero reconfiguró el teléfono y desactivó la función de recuerdos automáticos para no verle la cara.
  • Leuco aseguró que la relación tuvo dos etapas bien marcadas, sin dar más detalles sobre los puntos de quiebre.
  • Cuando le preguntaron qué día eliminaría si pudiera borrar uno solo, Leuco eligió el de la separación y aclaró que en el resto del vínculo no hubo días tristes.

Lo que pasó en el estudio no fue, a mi entender, un show de despecho ni una estrategia de marketing sentimental. Fue algo más raro y más interesante: dos personas que se profesan un cariño genuino, que saben que la etapa romántica terminó, pero que todavía se tienen en la cabeza y en el cuerpo de las rutinas. Por eso me cuesta muchísimo pensar en estos cruces como un capricho televisivo. Si me preguntan a mí, y es una opinión bien personal, creo que son una manera bastante adulta de cerrar un capítulo: sentarse, mirarse, responder lo que duele y lo que no, y volver a casa con la certeza de que la historia no terminó enojada. Leuco eligió borrar el día de la separación, pero eligió, también, sentarse frente a ella para contarlo. Eso, en tiempos de silencios eternos y bloqueos eternos, me parece casi un acto de coraje.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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