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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Levinton reabrió su lugar en el jurado de Es mi sueño y dejó en manos de sus abogados la denuncia que lo atraviesa

El cantante de Turf volvió a las grabaciones del concurso de Guido Kaczka, aseguró que se siente respaldado por el equipo y describió la acusación en su contra como una pesadilla que sus letrados manejan en privado.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 10 d
Levinton reabrió su lugar en el jurado de Es mi sueño y dejó en manos de sus abogados la denuncia que lo atraviesa

La puerta del estudio se abrió con el runrún clásico de los programas que reciben a su público antes de grabar: familias acomodadas en las primeras filas, banderines caseros y esa mezcla de perfume barato y pochoclo que se pega al aire. En medio de ese paisaje tan familiar de la televisión argentina apareció Joaquín Levinton, con la sonrisa un poco más cuidada que de costumbre y la mano firme para saludar a quien se le acercara. El cantante de Turf volvió a las grabaciones de Es mi sueño, el concurso que conduce Guido Kaczka, después de una ausencia que él mismo había anunciado como un paréntesis por compromisos laborales previos y nada más.

El regreso tuvo una carga simbólica especial porque se dio en medio del ruido que rodea al músico desde que se conoció una denuncia por abuso sexual en su contra. Levinton eligió no esquivar la conversación, pero sí ponerle un límite. Dijo que atraviesa "una pesadilla" y dejó en claro que el seguimiento del expediente queda en manos de sus abogados, a quienes les pidió que el tema se tratara con la seriedad que, según su mirada, merece una acusación de ese tenor.

Un regreso con agradecimientos y equipo

Antes de cruzar la puerta del estudio, Levinton conversó unos minutos con la prensa que lo esperaba. Lejos de la solemnidad de un comunicado, se lo vio distendido, con ese tono arrabalero y cálido que acostumbra en cada entrevista. Recordó que lleva casi tres décadas sobre los escenarios y que la esencia de su laburo sigue siendo la misma de siempre: tratar de alegrarle el día a la gente. "Me encanta volver a trabajar. Me encanta hacer lo que hago", dijo, como si la frase le sirviera para empezar a ordenar la jornada.

También hubo lugar para los afectos del día a día. El músico aseguró que habló con Kaczka antes de reincorporarse al programa y que encontró respaldo en todo el equipo. "Acá todos me apoyan, todos me quieren y no hay mucho más que decir", resumió, con la certeza de quien se sabe contenido en un entorno laboral que conoce bien. Y agregó, casi al pasar, su gratitud hacia quienes lo cruzan en la calle y le manifiestan su apoyo: una de esas escenas chicas que, en medio de una semana brava, pesan como un abrazo inesperado.

La denuncia, la palabra reservada y el llamado a la seriedad

Sobre la denuncia que lo tiene en el centro de la escena, Levinton fue tajante: la considera un tema gravísimo y por eso eligió no abrir un ping pong de preguntas individuales. "Considero que la acusación es muy seria y eso merece seriedad", explicó, y repitió que sus abogados llevan el caso en privado. En un descargo previo, el cantante había negado haber mantenido una relación de pareja con la denunciante y había enmarcado el vínculo como algo breve. Esa versión ya forma parte de la causa que ahora transita su derrotero judicial.

  • Levinton se reincorporó a las grabaciones de Es mi sueño tras una ausencia programada por compromisos laborales previos.
  • El cantante agradeció el apoyo del público, de Guido Kaczka y del equipo del programa al regresar al estudio.
  • Describió la denuncia por abuso sexual en su contra como "una pesadilla" y derivó el tema a sus abogados.
  • En un descargo anterior, negó haber tenido una pareja con la denunciante y calificó el vínculo como breve.
  • Su continuidad como jurado del concurso quedó confirmada con su regreso a las grabaciones.

Lejos de los flashes, lo que dejó ver Levinton en su vuelta al estudio es a un artista que intenta sostener dos cosas al mismo tiempo: su laburo de siempre frente a las cámaras y una causa que se resuelve en otra esfera. Esa doble escena, la del cantante que sonríe en la entrada del canal y la del acusado que deja hablar a sus abogados, convive en el mismo cuerpo y, por estos días, también en la misma semana. A mí, que lo sigo desde los tiempos en los que Turf llenaba bailantas con cualquier hit de rock nacional, me resulta inevitable leer este regreso como un capítulo bisagra: no sólo vuelve al programa que lo tiene en pantalla, sino que vuelve a mostrarse entero en un contexto que lo obliga a dosificar cada palabra. Y en medio de un presente tan áspero para la industria musical, donde los shows se suspenden y la calle se vuelve un tribunal, verlo elegir la mesura y agradecer, gesto más, gesto menos, no me parece un detalle menor: me parece, sobre todo, una forma de pedir tiempo para que la Justicia haga lo suyo mientras la música sigue sonando.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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