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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Llega el verano 2027 y la moda que se vio en París ya marca la agenda: oro, sacos grandes y mucho brillo

Más de 70 maisons desfilaron en la Semana de la Moda parisina y dejaron picadas las prendas y los colores que van a copar las vidrieras y los guardarropas argentinos en los próximos meses.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 1 h
Llega el verano 2027 y la moda que se vio en París ya marca la agenda: oro, sacos grandes y mucho brillo

Les confieso algo de entrada: todavía estamos en pleno otoño en el sur del mundo y yo ya estoy pensando en lo que se va a usar dentro de dos veranos. La culpa la tiene la última Semana de la Moda de París, donde más de setenta marcas se subieron a sus pasarelas para anticipar lo que viene, y a mí me dejaron con la cabeza dando vueltas entre lentejuelas, sacos grandes y lunares tamaño gigante. La propuesta para el verano 2027 ya tiene nombre y apellido, y se resume en una mezcla que a primera vista parece contradictoria pero que, cuando una la mira en conjunto, termina siendo bastante armónica: brillo desatado por un lado, sastrería clásica bien plantada por el otro. Esa tensión es, justamente, lo que vuelve interesante a la temporada que se viene.

El oro como declaración de principios

Si hay una paleta que va a dominar los próximos meses de calor, es la del dorado, y eso quedó demostrado con un cierre de desfile que difícilmente se vaya a olvidar rápido. Saint Laurent bajó la cortina de su presentación con más de ochenta modelos vestidas íntegramente de oro, desfilando debajo de una araña gigante del mismo color y con la Torre Eiffel haciendo de fondo inmejorable. Fue el último trabajo de Anthony Vaccarello como director creativo de la maison: diez años al frente de una casa que él ayudó a redefinir y un final a la altura de lo que fue su gestión. Cuando uno ve eighty modelos juntas en ese tono, entiende que no estamos hablando de un detalle ni de un accesorio para el bolso: estamos hablando de un programa estético completo, del rubio metálico al rubio metálico, con el que las grandes marcas están diciéndole al mundo que el verano que viene se lleva brillante de la cabeza a los pies.

El saco oversize sigue mandando

Ahora bien, no todo es oropel. La sastrería no se fue ni se va a ir, y el saco oversize aparece en casi todas las colecciones como la prenda estructurante de la temporada: esa que le da armazón al look, la que sostiene el conjunto aunque el resto sea más relajado. Se lleva encima de crop tops, de musculosas o de blusas cortas, y se combina con pantalones rectos, una dupla que ya vimos en la calle porteña el verano pasado y que ahora las marcas europeas terminaron de consagrar. En el front row de Chanel, Nicole Kidman mostró uno de esos sacos en persona, una especie de guiño impecable a un clásico que la maison francesa sigue reivindicando. Chanel, por lo demás, arrancó una nueva etapa bajo la conducción de Mathew Blazy, y la apuesta fue clara: líneas limpias, siluetas que revalorizan el clásico y nada de estridencias gratuitas. Es la contracara serena de una temporada que, en otros escenarios, se llena de lentejuelas.

Brillo, transparencias y los detalles que se repiten

Dior, mientras tanto, puso a Jonathan Anderson al frente de todas las líneas de la casa, y la primera lectura que se hizo desde la prensa especializada fue la de un brillo entendido como base y no como adorno. Las prendas metalizadas, con siluetas fluidas, aparecieron en gran cantidad sobre la pasarela, y la embajadora Anya Taylor-Joy llegó a ocupar su lugar en la primera fila luciendo una capa de encaje negro que concentró buena parte de las cámaras. Valentino, por su parte, eligió un escenario atípico y montó su show en una librería pegada a la Universidad de la Sorbona: la colección, bautizada Antibiblioteca, llevó la firma de Alessandro Michele, el exdirector creativo de Gucci, y se zambulló en moños gigantes, bordados densos y plumas a discreción, en una especie de reivindicación del glamour más historiado de la casa italiana. Si me preguntan a mí, esa decisión de mezclar archivos académicos con códigos de alta costura es de las cosas más lindas que dejó la semana parisina: la ropa dialogue con los libros, en lugar de competir con ellos.

Qué conviene tener en el radar antes de renovar el placard

Ahora bien, dejemos por un rato las pasarelas y bajemos a la vida cotidiana, que es donde estas tendencias se vuelven realmente útiles. Porque una cosa es ver ochenta modelos doradas debajo de la Torre Eiffel y otra muy distinta es armar un guardarropa de verano sin volverse loca ni gastar una fortuna. La buena noticia es que con cuatro decisiones bien tomadas se cubre casi todo el espectro de lo que se viene.

  • Un saco oversize de lino o de gabardina liviana: es la pieza estructurante por excelencia y va con casi todo lo que ya tengas colgado en el placard, desde un jean recto hasta una pollera larga.
  • Un top brillante o dorado, de esos que se usan como única prenda superior en noches de calor: cumple con la tendencia naked sin necesidad de invertir en un vestido entero.
  • Alguna prenda con estampado floral o de lunares, en versión top joya o blusa corta, para engancharse con el lado más decorativo de la temporada.
  • Alguna pieza en tonos pastel, del rosa empolvado al celeste más suave, que se impone como complemento del dorado y alivia un poco tanto metal.
“Lo caro no es obligatorio, la silueta sí.”Lectura del material de base

Cierro como empecé, con la cabeza puesta en lo que va a pasar dentro de dos veranos pero con los pies bien firmes en este otoño que ya empezó a hacerse sentir en Buenos Aires. Porque, al final del día, eso es lo que tiene de lindo mirar una Semana de la Moda desde lejos: te obliga a proyectar, a imaginarte con esa ropa puesta dentro de un año y medio, y al mismo tiempo te permite elegir con tiempo en vez de salir corriendo a comprar lo último cuando ya esté en todos los avisos. El dorado va a volver, el saco grande ya está entre nosotros, los lunares y las flores se niegan a irse y las transparencias se consolidan como un clásico moderno. Con esas cuatro cartas en la mano, creo que cualquier placard puede empezar a prepararse para el verano 2027 sin perder el sueño en el intento.

SG

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