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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Manzana o pera, esa pulseada por la fibra: por qué ninguna de las dos gana sola y sí se puede comer mejor

Dos frutas emblemáticas del otoño porteño comparten un perfil bajo en índice glucémico. Una pera mediana le saca apenas una zancada en fibra a una manzana del mismo tamaño, pero organismos internacionales insisten en que la clave pasa por la variedad, la piel y la compañía en el plato.

Por Susana GrassiSociedad · · hace 42 d
Manzana o pera, esa pulseada por la fibra: por qué ninguna de las dos gana sola y sí se puede comer mejor

El verdulero de la esquina, en el barrio de Belgrano, todavía acomoda las manzanas rojas en pirámide y al lado, más apartado, deja las peras verdes con ese polvo mate que les deja la cáscara. En el mostrador de al lado, una clienta pregunta cuál de las dos le conviene para que no se le dispare el azúcar en sangre. La respuesta corta no existe: ni la manzana le va a hacer daño ni la pera le va a resolver todo. Las dos son aliadas, y entender por qué cambia la conversación.

El material de base recuerda algo que a veces se pierde de vista: la Organización Mundial de la Salud separa la azúcar agregada en los ultraprocesados de la que está naturalmente en una fruta entera. Esa distinción no es un tecnicismo. Cuando se come la fruta entera, con su fibra, su agua y sus compuestos vegetales intactos, el cuerpo digiere otra cosa que cuando toma un jugo o una bebida azucarada. Por eso comparar frutas con azúcares libres no es comparar peras con manzanas, es comparar dos categorías distintas.

Una pulseada que termina empatada

Sobre el papel, la pera gana por una nariz. Una unidad mediana aporta alrededor de seis gramos de fibra, un poco más que una manzana de tamaño similar, y buena parte de esa fibra se concentra en la piel y en la zona inmediata de abajo. En la manzana, la protagonista es la pectina, una fibra soluble que enlentece la absorción de glucosa y que también se estudió por sus polifenoles, compuestos que hoy están bajo la lupa por su papel en el metabolismo de los hidratos de carbono. Hablo de sustancias que la Asociación Americana de la Diabetes menciona como aliadas para un manejo más estable de la glucemia, dentro de un plan equilibrado y no como solución mágica.

“Las peras se encuentran entre las frutas con mayor densidad de fibra que pueden incorporarse con facilidad a la alimentación diaria.”Whitney Stuart, dietista

Hasta acá, parece que la pera se lleva la medalla. Pero el nutricionista Toby Amidor advierte que gastar la energía en jerarquizar frutas individuales distrae de lo que realmente pesa: la variedad. La FAO y la propia OMS promueven dietas diversas con presencia regular de frutas y verduras, sin consagrar a una como superestrella. La idea es simple, aunque a muchos se les complique: alternar colores de pulpa, de estación y de textura a lo largo de la semana.

  • Lavar bien la fruta y comerla con piel, porque ahí vive buena parte de la fibra soluble y de los polifenoles.
  • Acompañarla con una fuente de proteína o grasa, como yogur natural, queso fresco o un puñado de frutos secos, para enlentecer la digestión de los carbohidratos.
  • Incluirla dentro de un patrón alimentario regular, sin reemplazar otros alimentos ricos en fibra ni abusar del tamaño de la porción.

Las tres recomendaciones anteriores coinciden con varias guías de alimentación que el propio artículo de referencia menciona. La lógica es bastante doméstica: si a la manzana o a la pera se le suma un queso crema bajo en grasa o unas nueces, el estómago trabaja más lento, la glucosa sube de a poco y la sensación de saciedad dura más. Si se las come solas, el efecto sigue siendo bueno, pero se potencia con el combo.

Vuelvo al verdulero de Belgrano, donde la clienta ya eligió dos peras y una manzana, y las guarda en la bolsa con la tranquilidad de saber que hizo una compra razonable y no una carrera contra el glucómetro. La próxima vez que alguien le pregunte cuál de las dos conviene, probablemente vaya a repetir lo que le quedó dando vueltas: ninguna le va a salvar el almuerzo, pero las dos, con piel y bien acompañadas, le van a hacer el quite.

SG

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