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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mario Pergolini y el rincón que armó con sus propios vinilos: el detrás de escena de No preguntes por Rusia

El conductor fabricó los soportes con una impresora 3D, eligió discos de Spinetta, Prince, Nirvana y Pink Floyd y adelantó que la selección irá rotando emisión tras emisión.

Por Antonella FerrerCultura y espectáculos · · hace 10 d
Mario Pergolini y el rincón que armó con sus propios vinilos: el detrás de escena de No preguntes por Rusia

Hay algo que me sigue generando una sonrisa cada vez que entro a un estudio de radio bien armado: ese instante en que la luz cae sobre una pila de vinilos y el aire parece espesarse, como si los discos todavía respiraran algo de la música que guardan. Eso mismo me imagino que sintió Mario Pergolini cuando terminó de colocar, pieza por pieza, la estructura que mandó a hacer para exhibir sus vinilos en el fondo de No preguntes por Rusia, el ciclo que conduce desde el inicio de la temporada 2026. El resultado, más allá de lo decorativo, es un pequeño manifiesto de quién es él como oyente: un tipo que sigue creyendo que las tapas de un disco son una forma de conversación.

Lo que se ve en cámara ya dejó de ser un detalle estático. Pergolini explicó en el programa que los soportes que sostienen cada disco los fabricó él mismo con una impresora 3D, un dato que vuelve al cuadro mucho más personal: no contrató a un escenógrafo, no bajó algo hecho de Internet, lo pensó y lo construyó. El sistema, según contó, permite ir cambiando los vinilos sin desarmar el conjunto, algo clave para alguien que claramente disfruta de moverse por distintos paisajes musicales sin que la puesta quede fija para siempre.

Una selección que cruza generaciones y géneros

La elección de los discos dialoga con varios universos a la vez. En una de las filas se lo vio señalar Peluson of milk, de Luis Alberto Spinetta, y Fore!, de Huey Lewis & The News, una combinación que resume bastante bien el eclecticismo del conductor: rock argentino de autor al lado de pop rock ochentoso, sin que nada chirríe. También aparecen en esa línea tapas de Pink Floyd, Manu Chao y Babasónicos, tres bandas que no comparten mucho en teoría pero que, puestas en una misma pared, cuentan algo sobre cómo Pergolini entiende la música: como un mapa enorme donde conviven el viaje psicodélico, la canción callejera y la electricidad porteña.

Entre las piezas que el conductor destacó especialmente hay dos que me llaman la atención por lo que significan en términos de colección: un laserdisc de Prince y una edición japonesa de Nirvana. Son los dos extremos de un mismo fanatismo: el de quien no se conforma con tener el disco, sino que va detrás de formatos raros, ediciones de otros mercados, piezas que no se consiguen en cualquier negocio. Es el mismo instinto que llevó a Pergolini a meterse de lleno con la radio online, con la música independiente, con la idea de que el formato importa tanto como el contenido.

  • Catupecu Machu
  • The Velvet Underground
  • The Rolling Stones
  • Los Tipitos
  • Barry Manilow
  • Los Piojos
  • AC/DC
  • Daniel Melingo
  • La Renga
  • Foo Fighters
  • Viejas Locas
  • Ataque 77
  • Fito Páez

El momento en el que se reveló el cambio llegó de la manera más natural posible. Nico Etevenaux, columnista del ciclo, reparó en la zona cercana a la figura de un Stormtrooper de Star Wars y preguntó qué había pasado ahí. Pergolini le respondió con la tranquilidad de quien viene trabajando en el proyecto hace rato y dijo, casi al pasar: los vamos a ir cambiando. Esa frase, tan corta, es la que le da sentido a todo: no es una muestra permanente, es un living que respira, que se modifica con el estado de ánimo del conductor o con lo que vaya saliendo en la charla.

El resto del ambiente sigue sosteniendo esa estética de club subterráneo que Pergolini había descrito como un sótano prestado cuando arrancó la temporada: paredes oscuras, luces azuladas, una guitarra colgada, un sillón donde recibir invitados, una mesa auxiliar, una lámpara de pie y un mueble con equipos y objetos de colección. En otra pared, como telón de fondo, sigue firme una estantería llena de CDs. Todo conforma un espacio que ya tiene personalidad propia y que ahora suma un capítulo nuevo, hecho a mano, con piezas impresas en 3D y con la firma musical de su autor.

“Los vamos a ir cambiando.”Mario Pergolini, en No preguntes por Rusia

Confieso que lo que más me gustó de todo esto no es la lista de artistas, que de hecho es deliciosa, sino la decisión de fabricarse uno mismo los soportes. Hay algo profundamente humano en tomarse el trabajo de diseñar y armar la pared de tu propio estudio, pieza por pieza, en lugar de salir a comprar algo resuelto. Pergolini lleva décadas en la radio y la televisión, podría haber delegado el asunto en cualquier equipo de producción, y sin embargo eligió meter las manos. Es un detalle mínimo, casi doméstico, pero a mí me dice mucho de cómo entiende él este oficio: lo que se ve en cámara no es un decorado, es su casa. Y eso, en tiempos de sets cada vez más perfectos e impersonales, se agradece.

AF
Antonella FerrerCultura y espectáculos

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